Sensor Polar OH1: ¿Te lo pides para Navidad?

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Te presentamos el nuevo brazalete de Polar para el registro óptico de la Frecuencia Cardíaca: el sensor OH1.

Al abrir la caja, mi primera sorpresa: el sensor a primera vista destaca por su ligereza, comodidad y aparentemente sencillez.

Durante muchos años he utilizado monitores de frecuencia cardiaca con elásticos y sensores pectorales, y hay que reconocer que muchas veces eran incómodos de utilizar y generaban rozaduras,  tanto en hombres como en mujeres. Y también, con más o menos frecuencia, ocurrían errores de lectura dependiendo del ajuste al cuerpo de cada persona.

En primer lugar, este pequeño aparato se coloca en una pequeña pieza de plástico que va sujeta a un cómodo elástico. Tenemos dos opciones de colocarlo, ambas en el brazo:

  • O bien en el antebrazo,
  • O ligeramente por encima del codo

En ambos casos debemos hacerlo en la parte interna de nuestra extremidad, ya que es donde más riego sanguíneo tenemos. A la hora de hacer el registro del aparato en Polar Flow, hay que elegir una opción de las dos.

¿Cómo funciona el sensor Polar OH1?

El registro de la frecuencia cardiaca se efectúa con el sistema exclusivo de polar de 6 LED. Gracias a el buen ajuste en el brazo nos da unos resultados  muy reales de nuestra frecuencia, cosa que en algunos monitores de frecuencia cardiaca con sensor en la muñeca es difícil de conseguir, ya que el ajuste depende de la morfología de cada individuo.

En este aspecto  ¿puede ser muy atrevido afirmar que estamos ante el  fin de los sensores pectorales? El tiempo lo dirá.

El OH1 transmite los datos vía Bluetooth a otros dispositivos, monitores fc polar, smartphones, aplicaciones, equipos de gimnasio… y además nos da la opción de utilizarlo individualmente, ya que lleva una memoria  integrada para almacenar hasta 200 horas de datos de entrenamientos. Todos estos datos, por supuesto, podrás sincronizalos con Polar Flow.

Actualizaciones, duración de la batería y conectividad

Como el resto de productos de Polar, se actualiza continuamente vía Bluetooth y mantiene batería de larga duración: con una carga completa y una correcta dosificación me ha durado algo más de 10 horas.

Otro de los aspectos importantes es que es resistente al agua (hasta 30 metros), con lo cual resulta una opción muy buena para entrenamientos de ciclismo, running, natación y triatlón.

En mi opinión la aparición en el mercado de este sensor es una gran oportunidad para seguir la evolución de nuestros entrenamientos de manera sencilla, cómoda y práctica. Es compatible con cualquier dispositivo Polar con conexión bluetooth y smartphones tanto IOS como Android.

Al final, lo que realmente interesa a la hora de adquirir un  monitor de frecuencia cardiaca es la fiabilidad de los datos que aporta, con el fin de poder usar esos datos para cuantificar el esfuerzo de nuestro cuerpo. Y, en el caso de este sensor Polar, la fiabilidad es total.

¿Te lo pides por Navidad? 😉

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