Ruta a Talaia, el mirador de Ogoño

Un apéndice de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai que no pasa desapercibido es el peñón de Ogoño. Hunde sus profundas raíces en las aguas del Cantábrico y defiende la pintoresca localidad de Elantxobe de parte de los embates que este mar le prodiga, llegando sus olas a superar la altura de algunos tejados. Te proponemos la ruta a seguir para llegar a Talaia, el mirador y Ogoño y disfrutar de unos espectaculares parajes.

La mole rocosa de Ogoño tiene su origen en los caparazones y esqueletos calcáreos que se fueron depositando en el fondo del mar hace más de 100 millones de años.

Curiosamente, esa pétrea fortaleza tiene su interior plagado de cavidades, algunas de las cuales llegan desde el nivel del mar hasta cotas situadas unos 90 metros más arriba, formando quebrados tubos por los que el impacto de las olas en las marejadas hace subir regulares emboladas de aerosol de agua marina hasta la superficie elevada.

El camino de la ruta a Talaia, el mirador de Ogoño incluye empinadas calles, miradores y senderos, además de alguna posible sorpresa en forma de agujero soplador, si la mar está movida, pero no se trata de un recorrido “para todos los públicos”.

Parte alta de Elantxobe y la costa

 

El terreno calizo, muy erosionado, nos hará tener que mirar dónde ponemos el pie en cada paso y, en algunos tramos, agradeceremos la posibilidad de agarrarnos a la tupida vegetación del encinar cantábrico para ayudarnos a superar los desniveles de ascenso y descenso.

 

Perfil Ruta a Talaia, el mirador de Ogoño

 

Calzado adecuado, con buen agarre y que proteja el tobillo, además de bebida y picoteo, nos darán más seguridad para andar los 5 kilómetros del intrincado, pero atractivo, recorrido circular que proponemos.

 

Recorrido circular Ruta a Talaia, el mirador de Ogoño

 

A pesar de su corto desarrollo, el terreno por el que circularemos, el interés de sus rincones y sus desniveles harán conveniente prever un par de horas y media de paseo.

No aconsejamos iniciarlo si el terreno está húmedo por lluvias recientes, dado que encontraremos barro en una parte del itinerario, y la caliza mojada resbalará. En cambio, los días de sol estaremos protegidos del mismo en la mayor parte del recorrido.

Comienza la ruta a Talaia, el mirador de Ogoño

La salida será desde el mirador situado al final de la carretera BI-2237 (no confundir con la 3237, que es el ramal que lleva al puerto de Elantxobe), con espectaculares vistas sobe la parte baja del pueblo.

 

Vistas desde el mirador de la plaza en Elantxobe

 

En este punto se sitúa una parada de la red de transporte público de Bizkaibus. Una buena alternativa más respetuosa con el medio ambiente que el vehículo privado.

Además, si coincidimos con el autobús de línea, podremos disfrutar viéndole cambiar de sentido de marcha sobre una plataforma giratoria. Actualmente el proceso está motorizado, pero hasta hace poco se hacía a mano.

En la plazoleta en que eso ocurre ascenderemos hacia la izquierda por la Kale Nagusia, una empinada calle en dirección Sur-oeste.

 

Comienzo de la ruta a Talaia, por kale nagusia

 

Tras unos duros minutos, la calle nos presenta una fuerte curva a la izquierda y, de frente, una estrecha casa y un callejón con la señal de Matxikale.

 

Nagusia kalea de Elantxobe y primera desviación

 

Dos letreros nos ofrecen caminos opuestos para ir a Ogoño, pero tomaremos el de la derecha, por el estrecho paso, encontrando enseguida una fuente y preciosas vistas del pueblo, así como un lejano horizonte.

Al llegar a la primera casa nos desviaremos a la derecha, rodeándola, para tomar un sendero con caída a la derecha que nos introducirá entre poderosos pinos y robles.

 

Segunda desviación de la ruta a Talaia

 

Tras dejar atrás una pequeña chabola, una campa y un par de cierres, que volveremos a dejar como estaban, nos harán llegar a un antiguo camino “burdibide” o apto para carros, que seguiremos hacia la derecha.

Unos 300 metros más adelante llegamos a una bifurcación. Dejaremos el “burdibide” a nuestra izquierda, y comenzaremos a descender por un sendero bajo el encinar cantábrico.

 

Dejamos el burdibide y tomamos a la derecha

 

Actualmente, por el tiempo en que nadie ha circulado por la zona durante el confinamiento debido a la pandemia COVID-19, alguna zarza se asoma el sendero.

Es el comienzo de un par de kilómetros de laberinto entre rocas, madroños, encinas y otras especies, con cuyos troncos acabaremos haciendo amistad por su ayuda para circular, en tramos de ascenso y descenso, por el quebrado lapiaz de antiguas y erosionadas calizas.

En ese tramo es preciso mantener despierta la atención y aguzar la vista, porque algunas marcas que balizan el camino quedan poco visibles.

 

atención a las marcas de la ruta a Talaia

 

En caso de duda, vale más retornar sobre nuestros pasos hasta volver a encontrar las marcas rojas y blancas del GR cuyo tramo estamos siguiendo.

Cuando lleguemos al tramo que serpentea cerca del borde del acantilado, a unos 90 – 100 metros en vertical sobre el agua, puede que un soplido nos sorprenda.

 

sendero tramo paralelo al mar

 

Cuando la mar golpea con fuerza la base de este peñón desde el norte o noroeste, dos pequeñas aberturas de apenas unas decenas de centímetros conducen, en ocasiones, un salado aliento hasta nosotros y muestran su profundo origen.

Quizás el soplido las delate, puesto que no es fácil apreciarlas. Son muy discretas.

A lo largo de esa parte del recorrido apreciaremos varios vertiginosos miradores sobre el Cantábrico, protegidos en algunos casos por rústicos cierres de ramas.

Tras una parte con tramos llanos o pequeños ascensos y descensos, llegaremos al comienzo de una decidida cuesta arriba.

 

en la ruta a Talaia hay tramos en los que necesitas agarrarte

 

En ocasiones, las manos buscarán ayuda en rocas y troncos para ascender durante unos 400 metros, tras los que disfrutaremos de un llano, un par de puntos con buenas vistas y una bajada para encarar otros 400 metros empinados que nos conducen al punto culminante del recorrido.

Y vemos que la recompensa merece el esfuerzo que hemos hecho.

 

Llegamos al mirador

 

El espectacular mirador de Ogoño, llamado Talaia, a 276 metros sobre el mar y al que llegan algunas vías de escalada, pondrá al alcance de nuestra vista, casi en picado, la playa de Laga, la isla de Izaro y la costa desde Mundaka y Bermeo hasta el cabo de Matxitxako.

Ruta a Talaia: descenso

Pero no debemos relajarnos. Queda por delante un corto descenso por calizas alisadas de tanto paso humano y, después sí: se abrirá ante nosotros un refrescante y umbrío camino bajo eucaliptos, pinos y vegetación arbustiva.

Avanzando por él se nos ofrecerá, a mano izquierda, la opción de ascender a la cima del monte Atxurkulu, también llamado Ogoño, de 305 metros de altitud, que dejamos para otra ocasión.

 

Cruce de Ogoño - Atxurkulu

Hacia Ogoño

Y llegaremos a la zona llana y collado de Leunbe, en el que tomaremos el primer camino a mano izquierda, bien señalado.

Cerca están los restos de un antiguo horno de reducción de hierro, posteriormente utilizado como calero, pero actualmente se encuentran casi totalmente cubiertos de maleza.

Pasamos junto a una mesa en la sombra y, tomando a la izquierda, pronto llegaremos a unas casas con una preciosa vista de la costa.

 

camino de vuelta de la ruta a Talaia

 

El camino desemboca en una carretera estrecha y bien asfaltada junto a una hípica y, más abajo, también veremos una casa rural.

En fuerte pendiente, llegaremos hasta el cementerio de Elantxobe, frente al que veremos una fuente y unos bancos.

 

Tomar la bajada a Nagusia kalea

 

Desde esa explanada tomaremos a la izquierda, en dirección a la mar, por el empinado descenso de la Kale Nagusia, que nos llevará de nuevo a la parada giratoria del autobús y a su mirador.

Fin de un recorrido corto, pero intenso el de nuestra ruta Talaia, el mirador de Ogoño. Con vistas espectaculares y numerosos puntos de interés.

 

 

¿Te has quedado con ganas de más rutas?

 

Por Kepa Lizarraga, especialista en Medicina del Deporte y colaborador de Forum Sport

 

 

 

2 comentarios

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  1. Excelente ruta. Aunque hay algunas señales blancas y rojas que no se encuentran fácilmente… hay que ir con los ojos bien abiertos porque en ocasiones también nos guian unas piedras amontonadas que marcan por donde ir. Para la vuelta hemos encontrado las señales blancas y amarillas en vez de rojas y blancas y se llega al punto de partida.
    Las vistas desde arriba son impresionantes. La verdad que hoy ha hecho muy bueno, estaba el cielo despejado por completo y el camino estaba seco. Cierto es que el primer tramo de bajada como esté mojado… culazo asegurado. El recorrido en general es durillo aunque viable si eres un poco deportista y si las rodillas te responden bien porque sino…
    Muchas gracias por las buenas indicaciones junto a imágenes que hemos encontrado aquí, la verdad que en momentos nos ha servido de muy buena ayuda. Gracias de nuevo. Un saludo.