La hipotermia: qué es, cómo evitarla y cómo tratarla en la montaña

El reciente caso de Audrey Match, que logró sobrevivir en el Pirineo catalán tras una parada cardiaca de más de 6 horas, nos lleva a hablar de la hipotermia: qué es, cómo prevenirla y cómo actuar en caso de que se produzca.

Durante años de práctica del montañismo, siempre me ha llamado la atención el hecho de que los animales sobrevivan en lugares que para mí, en cambio, eran hostiles. Y sin necesidad de llevar a cuestas nada más que lo que la naturaleza les ha dado.

En cambio, los seres humanos hemos tenido mucha prisa para extendernos por toda la Tierra. Hace algún millón de años salimos de cálidas tierras africanas y nos fuimos extendiendo por la tierra, llegando a zonas circumpolares y elevados altiplanos.

¿Cómo lo hicimos? Gracias a que fuimos aprendiendo a utilizar pieles de animales y también elementos vegetales para cubrirnos, y nuestro hábitat fue creciendo de forma paralela.

 

 

Así, mediante el conocimiento, el ingenio y el comportamiento, hemos conseguido estar en casi todo el planeta, mejorando gracias a las prendas de vestir las posibilidades que nos daban nuestros métodos naturales de adaptación al frío: la vasoconstricción y las diferentes formas de termogénesis.

Pero, ¿qué nos puede ocurrir si esos mecanismos fallan y el vestuario no es suficiente para hacer frente a las bajas temperaturas? Que el cuerpo comenzará a perder calor. Su temperatura interna iniciará un descenso que, habitualmente, suele ser lento, pero en ocasiones se vuelve extremadamente rápido.

Por ejemplo, si caemos al agua de un ibón de montaña o, si por lesión nos vemos obligados a quedarnos quietos, o si el efecto de un viento fuerte y helado agudiza las pérdidas.

 

 

El enfriamiento rápido tiene consecuencias particularmente curiosas, tal como ha podido comprobarse recientemente en el caso de Audrey Match, que logró sobrevivir tras una parada cardiaca de más de 6 horas, gracias a que su temperatura central bajó a unos 20ºC: en esas condiciones, es como si todas las células del cuerpo entraran en hibernación, reduciendo sus necesidades de oxígeno y energía.

Pero lo habitual es que, si perdemos más calor del que somos capaces de producir, la temperatura central baje más lentamente.

 

montañero hipotermia
Frente al frío hay que reducir las superficies corporales expuestas.

LA HIPOTERMIA Y SUS FASES

Vamos a considerar que 37ºC es la temperatura normal, midiéndola en la boca, aunque hay variaciones personales. Basta que el termómetro baje un grado para que notemos destemplanza y escalofríos, pudiendo percibir también que los músculos del cuello y la mandíbula se ponen tensos.

  • Aproximadamente a 35ºC los temblores y la tiritona serán generalizados, haciendo que sea difícil hablar o hacer movimientos delicados. Hasta ese punto llega la que se denomina primera fase o etapa.
  • A 34ºC se apreciará torpeza mental y se irá haciendo cada vez más difícil mantener la actividad física. La piel irá tornándose pálida, o incluso azulada. Resulta llamativo que algunas personas, al llegar a esa temperatura interna, llegan a sentir que tienen demasiado calor y comienzan a desnudarse, lo que incrementa las pérdidas térmicas de forma dramática.

 

principio hipotermia
Primeros efectos del frío.

 

  • Desde los 33ºC hacía abajo se irá deteriorando aún más la consciencia y los temblores irán disminuyendo. Hasta llegar a los 32ºC estaremos en la segunda fase de la hipotermia.
  • Con una temperatura central de unos 30ºC estaremos en la tercera fase  e iremos perdiendo la consciencia, la musculatura irá quedándose rígida y tanto la respiración como el ritmo cardiaco se volverán muy lentos. Lo cierto es que en esas situaciones el corazón comienza incluso a perder su ritmo. De hecho, hasta una movilización algo brusca de la persona con hipotermia puede ocasionar una trágica fibrilación o pérdida del funcionamiento cardiaco normal, por lo que hay que extremar la delicadeza.
  • Algo más fríos; a unos 27ºC los signos vitales serán muy difíciles de percibir, y hacia los 20ºC se producirá el paro cardiaco y, generalmente, la muerte.

 

El riesgo de sufrir una hipotermia es mayor si estamos cansados o débiles, si nos quedamos quietos, si hemos sufrido algún accidente traumático y, curiosamente, si tenemos una actitud pesimista sobre nuestras posibilidades de luchar contra ella.

 

 

Ese aspecto psicológico tiene una gran importancia en casi todo aquello que tiene relación con la supervivencia, por lo que debemos pensar de forma positiva ante cualquier imprevisto.

También el hecho de padecer alguna enfermedad, el de tomar ciertos medicamentos, o el de ingerir bebidas alcohólicas nos hace más vulnerables, agudizando las pérdidas de calor corporal. Por otra parte, tampoco conviene fumar, porque si bien la nicotina cierra los vasos periféricos, incrementa el enfriamiento en los pulmones a través del aire que respiramos.

 

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Algunos medicamentos y enfermedades aumentan el riesgo de hipotermia.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIR?

Evidentemente, debemos vestirnos de forma adecuada para lo que queremos hacer. Además, es importante que la ropa esté seca. Evitaremos que se humedezca, tanto por la lluvia como por el sudor, porque la ropa mojada aísla mucho menos.

El tórax y la cabeza deben estar especialmente bien protegidos, por que albergan los órganos que menos toleran el frío.

 

Proteger la cabeza del frío es fundamental.

 

Y es muy importante comer y beber, preferiblemente sustancias energéticas y de fácil digestión, para generar enseguida más calor con el que mantenernos templados.

¿QUÉ HACER ANTE UNA PERSONA CON HIPOTERMIA?

  • Comenzaremos por avisar a los servicios de emergencias y aislarla del frío del exterior, protegiéndola de un suelo helado, o del viento, por ejemplo.
  • Una vez conseguido cierto cobijo, añadiremos ropa o cambiaremos rápidamente la suya por otra seca, en caso de apreciar que estaba mojada. Siempre evitando un mayor enfriamiento. Tendremos especial cuidado en proteger el tronco, cuello y cabeza.
  • Comenzaremos un calentamiento suave y progresivo, utilizando nuestro propio cuerpo, compartiendo un saco de dormir, o con nuestra ropa. Una buena opción, porque lleva el calor al interior del organismo, es intentar que la persona afectada respire dentro de ese saco templado, en lugar del aire frío aire dela calle.
  • Si disponemos de más medios, podemos aplicar compresas templadas, a unos 40ºC ó 42ºC, en zonas de mucha vascularización, como el cuello, las axilas o la ingle.

 

Protegiendo de la hipotermia a una persona lesionada.

 

  • No utilizaremos fuentes intensas de calor externo. Un recalentamiento rápido puede ser muy nocivo, a pesar de que parezca ilógico. Lo que ocurre es que podemos producir una vasodilatación de los vasos más superficiales del cuerpo y, si la sangre del interior llegara de forma brusca a ellos, se enfriará más aún.
  • Reduciremos las movilizaciones al mínimo, o las haremos de forma muy suave. En caso contrario, corremos el riesgo de provocar una grave alteración del ritmo cardiaco.
  • Si la persona está consciente, le daremos bebidas azucaradas y calientes, pero no alcohólicas. Y esperaremos hasta la llegada de ayuda profesional.

 

beber caliente hipotermia

 

Por último recordaremos que una persona en hipotermia severa puede hacernos creer que está muerta, dado que todo su funcionamiento se ralentiza al máximo.

Pero puede tratarse de una mera apariencia, por lo que es preciso actuar con presteza pero con calma, para recalentarla y, quizás, acompañarla en su retorno a la cálida vida.

Por Kepa Lizarraga (Especialista en Medicina del Deporte y colaborador de Forum Sport).

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