Ir a la montaña con bebés: ¿Puedo hacerlo? Ir a la montaña con bebés: ¿Puedo hacerlo?

Ir a la montaña con bebés: ¿Cómo hacerlo?

Ir a la montaña siempre es un plan estupendo. Ir a la montaña con bebés también, siempre y cuando se tomen las precauciones adecuadas… ¡Sigue leyendo!

Los montañeros y montañeras de toda la vida cuentan las semanas para compartir por primera vez con sus retoños su pasión por la naturaleza. Según recogían Jekaterina Nikitina y Víctor Riverola en «Montañismo con niños» (Ediciones Desnivel, 2012), a partir de las tres o cuatro semanas es factible ir al monte con los recién nacidos.

Eso sí, para esas salidas iniciales, recomendaban «destinos que sean cercanos» o que «ofrezcan los servicios necesarios para comprar pañales, comida y medicamentos en caso de necesidad».

 

Ir a la montaña con bebés

 

Lo ideal es comenzar con rutas circulares sencillas, con poco desnivel -menos de 300 metros- y cortas -no más de un par de horas-; así, padres e hijos se familiarizan poco a poco con una situación novedosa para todos.

Después, de manera progresiva, se puede aumentar el grado de dificultad, la distancia recorrida y la altitud.

Todo ello siempre sazonado con las paradas que sean necesarias para que el bebé viaje lo más cómodo posible… Y también para que descansen los padres: caminar con un sobrepeso de unos 10 kg -entre el bebé, la comida, las mudas, los pañales, el biberón, las cremas, etc. cansa. Es más, cansa mucho y es bastante sacrificado.

Cómo cargar a un bebé a la montaña

En esas primeras salidas, el bebé irá alojado en una mochila delantera e irá pegado al pecho.

A partir de los 4-6 meses, algunos padres ya se animan a pasarlo a la silla portabebés y cargarlo a la espalda.

Puedes encontrar mochilas portabebés para montaña en este enlace. En este post te vamos a recomendar dos:

Vaude Shuttle Premium

Es una mochila portabebés muy confortable y segura, que cuenta con la suspensión acolchada Tergolight: este sistema permite transportar la carga de forma fácil y cómoda en cualquier terreno. Está indicada para niños de hasta 18 kg de peso.

 

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Altus Arakawa

Esta mochila portabebés es ideal para largas rutas o campings en familia. El Air Flow System es un soporte de máxima seguridad que garantiza la estabilidad del niñoa/a en pie. Sistema de sujeción del bebé acolchado y regulable. En este caso,. está indicada para niños de hasta 15 kg. de peso.

 

 

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Hay quien espera más, casi hasta el año, pues si bien la silla es más cómoda -va acolchada y da menos calor- y segura para los padres -si uno se tropieza, no cae sobre el bebé-, precisa que el niño sostenga bien la cabeza. En cualquier caso, los hay que colocan una almohada cervical hinchable para fijar mejor el cuello cuando los pequeños se duermen.

Quizá las primeras excursiones, mientras el bebé se adapta a la silla y los padres aprenden a cargar con ella, resulten algo atribuladas. Es normal que se produzcan más llantos de lo habitual y que quien transporte la silla tenga algún tropezón leve y se dé algún susto.

Pero en cuanto ambas partes se acostumbren, lo normal es que todos disfruten viajando así y que incluso el bebé se duerma, si va bien abrigado y no tiene ninguna otra necesidad.

 

 

Precauciones para ir a la montaña con un bebé

Los senderistas y alpinistas lo repiten hasta la saciedad: cuidado con los cambios bruscos de clima.

Si algo caracteriza a la montaña, en especial por encima de los 2.000 metros, es su inestabilidad. No es infrecuente que donde había un sol espléndido haya poco después niebla, lluvia o caiga la temperatura 10 ºC.

Los adultos tienen el cuerpo preparado para adaptarse relativamente bien a esos cambios; sin embargo, a los niños les cuesta más, sobre todo en condiciones de frío o de calor extremos. Por tanto, conviene ser especialmente prudentes y previsores en esta materia.

El asunto del frío es quizá el más sencillo de resolver:

  • La mayoría de padres optan por abrigar a sus hijos con un mono de esquí y después equiparlos con gorro, manoplas y bufanda.
  • Pero, sobre todo, lo que muchos buscan es algún apaño casero que les asegure que su hijo no tirará por el camino alguna de esas «capas antifrío».
  • Asimismo, un plástico multiuso, capaz de cubrir la silla en su totalidad, puede evitar muchas preocupaciones en caso de lluvia, nieve o viento.

Ir al monte con bebés

Ir a la montaña con bebés: consejos para protegerlos del sol

En cuanto al sol, es una cuestión más delicada.

Según recogen Nikitina y Riverola en su manual, la piel y los ojos de los menores de 3 años son muy sensibles a la exposición directa del sol, en especial por encima de los 2.000 metros. Los pequeños tienen un factor de riesgo mucho mayor ante la incidencia de los rayos ultravioleta que los adultos y conviene protegerlos lo máximo posible.

De entre sus consejos destacan siete:

  • Mantener a los niños el mayor tiempo posible en la silla portabebés.
  • Protegerlos con el toldo parasol.
  • Usar crema protectora de factor extremo, resistente al agua y al sudor, y aplicarla sobre la piel cada tres horas.
  • Aumentar la frecuencia con que se les da agua o zumo.
  • No fiarse de los días nublados: la radiación ultravioleta atraviesa igual las nubes.
  • Extremar la precaución cuando se camine por nieve o hielo, pues estos actúan como espejo y reflejan los rayos solares.
  • Comprar a los niños unas buenas gafas de sol; aunque resulte algo cara la inversión, se evitan lesiones oculares: inflamaciones, conjuntivitis, escozores, alteraciones en córnea, etc.

En sí, uno puede ir a la montaña con bebés tan lejos como las piernas, su pericia técnica y su prudencia lo lleven. Con conocimiento, buen ánimo y sabiendo adaptarse al ritmo que marque el bebé, los y las amantes de la montaña puede seguir disfrutando de un buen bocata de tortilla o de jamón mirando el horizonte desde alguna cumbre. Eso sí, ahora en familia.

Fuente: Consumer

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