El vértigo en la montaña: Por qué se produce y cómo curarlo

El vértigo es un problema que también se da entre las personas aficionadas al montañismo. En este post nos proponemos explicaros por qué se produce el vértigo en la montaña y cómo podemos curarlo: para que la desgracia de padecer miedo en lugares elevados o expuestos no limite nuestras actividades ni nos obligue a dejar fuera itinerarios y cimas de las que nos gustaría disfrutar.

El nombre técnico de ese problema es “acrofobia”, aunque comúnmente a esta vivencia desagradable se le llama “tener vértigo”.

Sin embargo, ese término no es totalmente correcto. Si examinamos el diccionario de la Real Academia Española, en su primera acepción define el vértigo como un “Trastorno del sentido del equilibrio caracterizado por una sensación de movimiento rotatorio del cuerpo o de los objetos que lo rodean”.

Otra entrada de ese diccionario; la de “Vértigo de la altura”, se acerca más a lo que nos interesa, definiéndolo como “Sensación de inseguridad y miedo a precipitarse desde una altura o a que pueda precipitarse otra persona”.

En esa definición ya vemos un matiz importante: quien tiene vértigo de la altura puede sufrirlo incluso cuando ve que otra persona se acerca a un mirador aéreo, anda cerca de un precipicio o escala a cierta altura una vía. Aunque quien lo sufre se encuentre en un espacio llano y sin caídas cercanas.

¿Por qué se produce el vértigo?

Se discute cuál es el motivo de que muchísimas personas sufran esta desagradable sensación, pero se nos ocurren causas tanto sicológicas como físicas. Por ejemplo:

  • Alguna mala experiencia en edades tempranas
  • Una personalidad muy “segurola”
  • Un mal funcionamiento de los órganos del equilibrio, en el oído interno.
  • Alteraciones osteo-articulares que pueden comprimir arterias que van al cerebro, como en la zona cervical.

¿Cómo reacciona la persona que tiene vértigo en la montaña?

El problema es que ante una situación discretamente aérea, como puede ser cruzar una pedriza de cierta inclinación, una zona de bloques, un sendero expuesto o una trepada fácil pero a cierta altura del suelo, quien tiene vértigo de las alturas puede perder el control.

Miedo extremo, temblores, llanto y otras manifestaciones de pánico y ansiedad afloran en personas que hasta ese momento tenían un comportamiento racional y estable.

No sirven los argumentos objetivos, como el buen estado del camino, la solidez de los agarres o el nulo riesgo de deslizamiento por la ladera, para convencer a quien tiene acrofobia.

En cambio, la mano de alguien en quien se tiene absoluta confianza sobre su solvencia física y técnica, como guía, puede cambiar drásticamente el panorama.

Y eso a pesar de que la más elemental lógica nos diga que de esa forma sería imposible evitar una caída.

Se trata de una fobia y, por lo tanto, no es racional.

Recuerdo una situación en que, durante una etapa de un GR, a cierta altitud y en una ladera prolongada, se hizo preciso atravesar un nevero que había aguantado hasta el inicio del verano.

Aunque su pendiente no superaría los 50º de inclinación, la falta de experiencia, y el miedo a la altura y a una posible caída, hicieron que una persona se bloqueara por miedo.

De poco sirvió que alguien se tirara sobre la nieve, ya transformada, para demostrar que su cuerpo no deslizaría ni queriendo.

Con un guía por delante, de la mano, y otro a un nivel inferior, andando fuera del camino y protegiendo de la temida caída, el obstáculo, y el “mal trago”, fueron superados y quedaron atrás.

¿Tiene cura el vértigo en la montaña?

¡Desde luego que sí!

Es diferente según cuál sea su causa, como es lógico.

  • Si son las vértebras cervicales y sus complejas articulaciones las que nos juegan la pasada y nos hacen marearnos al mover el cuello, creando inestabilidad, con su cuidado y tratamiento mejorará nuestro equilibrio y la actitud frente a los lugares elevados.
  • En caso de que sea el oído interno el origen del vértigo, también podremos recurrir a terapias físicas o químicas para normalizar su funcionamiento.
  • Cuando se trata de nuestra personalidad y experiencias traumáticas, la cura vendrá de la mano de la ayuda sicológica y de la exposición.

Deberemos conocer…

  • Por qué tenemos esa fobia,
  • Intentar racionalizar las situaciones en que suele aparecer,
  • Aprender a valorar la percepción del riesgo, manejar la ansiedad y el miedo que nos genera
  • Y, especialmente, empezar a exponernos a esas situaciones de una forma progresiva.

Conozco un par de casos en los que, por necesidades laborales, ciertas personas se vieron obligadas a enfrentarse a su miedo a la altura.

¡Y lo vencieron!

Una trabajó durante un tiempo pintando elevadas torres de alta tensión, colgado sobre el vacío, y la otra se adaptó a trabajar durante buena parte de su vida junto a verticales cortes de cantera.

La montaña ofrece muchas y atractivas opciones a quienes padecen este problema del vértigo, miedo a la altura o acrofobia así que…¡A la montaña! 🙂

Por Kepa Lizarraga (Especialista en Medicina del Deporte y colaborador de Forum Sport).

25 comentarios

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  1. Hola práctico el montañismo desde joven pero creo que es porque tengo hemiparesia que en determinadas circunstancias en las que tengo un cortado me entra la inseguridad y me gustaría saber si hay alguna forma de ganar en seguridad pues a veces me ocurre en montañas que antaño en las mismas condiciones físicas no tenía ningún problema ahora me veo con cierta inseguridad.
    Saludos

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  5. Hola a tod@s, mi nombre es Hernán Díaz, tengo 45 años y soy montañista aficionado y he sufro de Trastorno de Ansiedad Generalizado (TAG) desde hace unos 20 años, He logrado hacer algunas cumbres en Colombia, El nevado del Tolima, el Nevado del Ruíz y el Pan de Azúcar en el Cocuy. Mi mayor sufrimiento es exponerme a largos periodos de tiempo lejos de alguna población, por ese temor he perdido muchas oportunidades de hacer escaladas más complejas, por ahora sigo entrenando para poder alejarme poco a poco de los centros poblados. Agradezco algunos consejos para seguir disfrutando de las hermosas montañas.