Teide Teide

El Teide a la luz de las estrellas

Hay montañas que se graban a fuego en la memoria. Por su tamaño, por su figura, por las condiciones en las que hemos alcanzado su cumbre, o por muchas cosas más, su nombre queda registrado entre los favoritos de un historial montañero. El Teide es una de ellas.

El Teide es el tercer volcán activo más grande del mundo y el techo de España.

Nos muestra los 3.717,98 metros que sobresalen del mar, pero si lo midiéramos desde su base, bajo las aguas, alcanzaría más de 7.500 metros de altura.

Además, según la Asociación Internacional de la Vulcanología y Química del Interior de la Tierra, está entre los 16 volcanes más peligrosos del mundo, por sus riesgos potenciales.

 

¿Qué más necesita nuestra curiosidad para ser tentada?

Aprovechando un viaje a Tenerife, para participar en el I Congreso Internacional sobre Mujer y Montaña, organizado por la FEDME, esa tentación nos hizo ir un par de días antes para intentar ascender a esa preciosa cima.

De entre las posibilidades analizadas, escogimos la de subir, de noche, desde el aparcamiento situado en el kilómetro 40,2 de la carretera comarcal TF-21, bajo la cumbre de Montaña Blanca, a 2.350 metros de altitud.

Se trata de unir el Sendero nº 7 del Parque Natural del Teide, que finaliza en La Rambleta, con el Sendero nº 10, más conocido como Telesforo Bravo, en recuerdo de dicho geólogo tinerfeño, que une los más de 3.500 metros de La Rambleta con la cima del Teide.

 

 

Como nuestra idea era poder ver amanecer desde la cumbre, calculamos la hora de salida para poder llegar a tiempo,  ajustando el margen mediante paradas en el Refugio Altavista y en el mirador de La Rambleta, ya que esperar en la cima puede resultar duro.

 

Comenzamos nuestra ascensión al Teide

Aunque el camino está bien señalizado, en el GPS llevamos cargado un track de nuestro amigo Alberto Bóveda.

Comenzamos a andar a la una y media de la madrugada, por una pista ancha, con base de piedra pómez, que dificulta la marcha.

El primer tramo, si bien corto, es pendiente. Luego continúa durante unos 4,7 kilómetros con desniveles suaves en general y una serie de amplias zetas en su tramo final.

A la luz de las frontales vemos alguno de los llamados “huevos del Teide”. Pedruscos redondeados de material volcánico y varios metros de diámetro, formados al bajar rodando por las laderas materiales expulsados en las violentas erupciones.

 

Teide

 

Llegamos entonces a un cruce y un panel indicador cercano. Estamos ante el comienzo del sendero de Lomo Tieso, a unos 2.720 m. de altitud, y hemos tardado una hora y 20’.

Este nombre da fe de lo que nos espera: comenzamos a subir por la ladera del cono volcánico.

Gracias a un hábil trazado, la pendiente queda suavizada gracias a cortos giros, por lo que, de noche, se hace llevadera, si bien de día la visión de lo que tenemos por delante impresiona.

Según caminamos, hay ocasiones en las que al levantar la mirada vemos alguna frontal más arriba, y también alguna otra al mirar hacia abajo. Algunas personas más se han animado a probar suerte en esta noche.

La luna, casi en fase de nueva, no estorba para disfrutar de un cielo plagado de estrellas y con poca contaminación lumínica, porque un mar de nubes por debajo nuestro, a unos 1.500 metros de altitud, filtra las luces de los pueblos de la costa.

 

Un descanso en la zona del Refugio Altavista

Con la cabeza gacha, para iluminar el irregular firme de piedra pómez, escorias y cenizas volcánicas que exige poner atención en cada paso, llegamos a los 3.260 metros de altitud del Refugio Altavista tres horas después de iniciar la caminata nocturna.

Creemos ir bien de tiempo, así que dedicamos 25 minutos a disfrutar del cielo, beber y comer algo.

En esta ocasión el Refugio está aún cerrado, a causa de la epidemia COVID-19.

Fue construido en 1893 y reconstruido en 1950. Ya en fecha más reciente se mejoraron sus instalaciones.

 

 

Tras caminar sobre lavas negras de la última erupción de este cráter del Teide, en época medieval (siglos VII a X), llegamos en algo menos de una hora a un cruce muy bien señalizado y giramos casi en ángulo recto a nuestra izquierda.

Estamos a unos 3.500 metros de altitud y la pendiente se suaviza e incluso desciende en algunos tramos.

Hace ya un rato en que el camino ha sido “humanizado” en su firme y cuenta con muretes a ambos lados para facilitar la marcha de los numerosos turistas o excursionistas que acceden mediante el cercano teleférico.

En función de la sensibilidad individual, esa altitud puede hacer que nuestro organismo se queje y manifieste algún dolor de cabeza o síntomas no habituales.

A las cuatro horas y 45 minutos de haber salido del aparcamiento llegamos a las instalaciones auxiliares del teleférico del Teide, a 3.550 metros, aproximadamente.

Junto a ese edificio se sitúa la puerta donde pedirán el ticket de acceso a la cima, a partir de las 9 horas de la mañana.

 

A un paso de la cima

Un breve descanso de 5 minutos y el tono anaranjado que va tomando el horizonte nos anima a afrontar la última rampa hacia la cima.

 

Teide

 

Solo unos 600 metros de longitud y menos de 200 de desnivel nos separan de ella, por un camino acondicionado para evitar el deterioro de zonas inestables.

Pero no nos confiemos: la altitud, el viento y el frío nos lo ponen difícil.

A medida que el cielo se tiñe de tonos rojizos, las frontales dejan de ser necesarias y podemos andar con más seguridad.

En media hora nos sentamos en la zona cimera junto a una fumarola que, a cambio de su mal olor, nos aporta algo de calor.

 

 

Hemos tardado unas cinco horas y veinte minutos, con paradas incluidas, y hace un viento que, combinado con los +2,5ºC que marca nuestro termómetro, produce una sensación de frío que sorprende a quien olvida que, a pesar de estar en las Islas Canarias, superamos los 3.700 metros de altitud.

 

 

El sol nos ciega asomando por el este, lento pero imparable, sobre el mar de nubes que cubre la isla y su entorno.

Mirando hacia el oeste, nos regala otro espectáculo: la  sombra del Teide, enorme, se extiende formando una perfecta silueta triangular.

 

Teide

 

A pesar de que las condiciones ambientales nos obligan a vestir plumas, gorro y guantes, nos quedamos en la cima durante media hora completa disfrutando del paisaje.

 

Teide

 

Hacía casi 6 horas que habíamos comenzado a andar en la oscuridad, y ahora la claridad nos cegaba con su belleza.

 

El descenso

Cuando planificamos el ascenso, valoramos la opción de obtener con antelación el ticket preciso para descender en teleférico (no es posible hacerlo “in situ”), pero pensamos que bajar viendo el entorno que nos había acompañado, a ciegas, durante la subida, tendría mayor atractivo.

Y así fue. Recomendamos no perderse el camino a la luz del día.

 

Teide

 

Con sendas paradas cerca del teleférico y junto al refugio de Altavista, caminamos con cuidado sobre incómodos terrenos de lava negra, piedra pómez, lapilli y cenizas volcánicas.

Descubrimos también que alguna vegetación adornaba de forma puntual ciertas zonas, y que fuera del alcance de nuestras frontales se habían escondido muchos más “huevos del Teide” de los que pudimos apreciar al subir.

 

Teide

 

Volviendo la vista atrás, apreciábamos el altivo perfil del estratovolcán más alto del Atlántico, formado hace unos 200.000 años y morada del demonio Guayota, según los guanches, pobladores iniciales de Tenerife.

 

 

Cuatro horas y cuarenta y cinco minutos después de dejar la cima llegamos de nuevo al aparcamiento.

Mi GPS indicaba 17,8 kilómetros recorridos, de los que 8,33 km eran en ascenso, y 1.405 metros de desnivel positivo y negativo, realizados en 10 horas y 45 minutos.

El Teide os impresionará.

 

Detalles importantes

 

  • Está prohibido salirse de los recorridos marcados, para evitar el deterioro de los frágiles terrenos circundantes.
  • Es fundamental preparar nuestro material, bebida y comida recordando que vamos a una cima elevada, cuyas condiciones ambientales son cambiantes y duras.
  • A esa altitud pueden hacerse presentes síntomas de Mal Agudo de Montaña.
  • La ascensión al Pico Teide está limitada y regulada por la normativa de la Red de Parques Nacionales, en cuya web puede obtenerse el permiso necesario para recorrer el Sendero nº 10, de Telesforo Bravo, que conduce a su cima. También puede solicitarse en las oficinas del Parque Natural del Teide, en Tenerife.

 

 

  • La empresa Volcano Teide Experience ofrece entre sus actividades diversas opciones de ascenso al pico incluyendo el permiso necesario.
  • Otra opción que permite el ascenso al pico sin solicitar el permiso de acceso es tener la reserva del Refugio de Altavista, lo que autoriza a intentar la cima, siempre que se haga antes de las 9 horas de la mañana.
  • Antes de dar el primer paso, conviene actualizar toda esta información, ya que algunas normas y situaciones han cambiado a causa de la COVID-19.

La ascensión ha sido realizada el día 26 de mayo de 2022 por Araceli Bejarano, Izaskun Elejaga y Kepa Lizarraga.

 

Por Kepa Lizarraga, especialista en Medicina del Deporte y colaborador de Forum Sport

 

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