¡Cuidado con las garrapatas en el monte! ¡Cuidado con las garrapatas en el monte!

¡Cuidado con las garrapatas en el monte!

Hay ocasiones, mientras andamos por el monte, en que dejamos las pistas, e incluso los senderos, y nos vamos “de aventura”, navegando entre hierbas, arbustos, helechos y otras especies vegetales en busca de un rincón especial, de unas vistas impresionantes o de un hongo que llevar a la cocina. Pero … podemos toparnos con unos compañeros no deseados, así que cuidado con las garrapatas en el monte.

Lo que debemos saber es que, esperando escondidos entre esos vegetales que nos rozan, hay unos artrópodos, emparentados con las arañas y los ácaros, y dispuestos a colgarse de nosotros, o de otros animales, a chuparnos la sangre.

Algunas especies y en ciertas zonas geográficas pueden también contagiarnos serias enfermedades. Se trata de las garrapatas.

¡Cuidado con las garrapatas en el monte!

Hablemos de cómo son las garrapatas

-Las hay duras, blandas e intermedias, en función de que dispongan o no de una especie de caparazón duro cubriendo parte de su cuerpo.

-Y su tamaño puede oscilar entre apenas algún milímetro y más de un centímetro, especialmente cuando llevan tiempo alimentándose y su abdomen se hincha.

Cuando pasan de los arbustos o helechos a los animales que los rozamos, emigran a zonas del cuerpo en que la piel es más fina, caliente y húmeda, como detrás de las rodillas, en el cuello, la cabeza, las ingles o las axilas, aunque las podemos encontrar casi en cualquier zona, y la perforan, introduciendo una especie de chupador de la zona anterior de su cuerpo.

Además, si les damos tiempo se fijan a nosotros  con una especie de adhesivo, por lo que cuesta mucho quitarlas a la fuerza cuando llevan un rato agarradas.

Vacía y llena de sangre

A partir de ese momento, comienzan a chuparnos sangre y a introducirnos saliva y otras “porquerías” potencialmente contaminantes, hasta que se llenan. Entonces, se sueltan ellas mismas y se dejan caer al suelo.

Afortunadamente, solo una mínima parte de las ocasiones en que nos pican llegan a transmitirnos enfermedades al infectarnos con protozoos, con bacterias o con virus.

Aunque inicialmente ni nos demos cuenta de que nos están parasitando, porque al perforar la piel inyectan una sustancia anestésica, es posible que pasadas unas horas notemos picor y veamos cierto enrojecimiento en torno al bicho.

Cuando es de pequeño tamaño, puede costar incluso distinguirle si nuestra piel tiene pequeños lunares o manchas.

En ocasiones, la herida que nos produce puede infectarse, por el rascado involuntario, pero algunas especies de garrapatas pueden ser más o menos peligrosas, dependiendo de la zona geográfica en que nos pillen.

Las que podemos encontrar habitualmente en la península no son especialmente peligrosas, aunque en algunas del entorno extremeño, Castilla-León, Castilla la Mancha y Madrid se ha encontrado un riesgo “bajo” de que puedan transmitir la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, o FHCC.

Más posible es que nos produzcan rickettsiosis, como la Fiebre de las Montañas Rocosas y la fiebro botonosa mediterránea, o borreliosis, como la Enfermedad de Lime, aunque tampoco son tan frecuentes, puesto que, en las dos provincias con mayor incidencia de esta última, que son Lugo y Asturias, ronda entre 20 y 30 casos por cada millón de habitantes, pero en otras no se ha detectado ninguno.

Prevención

¿Qué debemos hacer para correr menos riesgo de que nos atrapen las garrapatas?

Cuidado con las garrapatas en el monteSi sabemos que las hay en la zona, o que vamos a andar entre vegetación, o por zonas con ganado y animales en libertad…

  • llevaremos mangas y perneras largas
  • preferiblemente de colores claros, para distinguir mejor las garrapatas
  • ajustaremos las tankas inferiores de las perneras del pantalón
  • cerraremos la parte inferior de las perneras poniendo los calcetines por fuera
  • aplicaremos repelentes en la ropa (permetrina al 0,5 %) y en la piel (DEET).
  • en criaturas entre 6 meses y 6 años de edad, usaremos picaridin
  • tras la excursión, revisaremos la piel en busca de garrapatas, siendo conveniente la ayuda de otra persona para examinar zonas fuera de la vista directa.

Para quitarlas…

Tarjeta dura para quitarlasQuitarlas pronto es la mejor opción para evitar riesgos, pero hay que saber hacerlo bien.

Si las cogemos entre los dedos y tiramos de su cuerpo, apretaremos el abdomen y haremos que su contenido entre en nuestro cuerpo, aumentando el riesgo de infección.

-Hay quienes proponen cubrirlas con cremas, o aplicar sustancias como el alcohol, queroseno, e incluso aproximar una cerilla encendida o un cigarrillo, para que se suelten, pero también al irritarse pueden introducirnos lo que llevan dentro.

Mejor opción es la de utilizar unas pinzas de puntas finas para agarrar la garrapata por su parte más estrecha y pegada a la piel, y tirar de ella suave y lentamente, sin retorcerla, hasta que saque su cabeza completa de la piel.

Si no tenemos pinzas, existen inventos, como pequeños “pie de cabra” de plástico, e incluso lazos que, insertados y ajustados a la altura de la cabeza del bicho, nos permiten tirar de él sin aplastarlo.

-O podemos improvisar un extractor con una tarjeta de plástico durita, cortando una escotadura en forma de “V” curvada en uno de sus bordes. Si enganchamos la garrapata con ella, encajándola entre su cabeza y nuestra piel, podremos traccionar suavemente y extraerla.

Después de quitarlas…

-Una vez eliminada, limpiaremos con agua y jabón la herida que nos ha dejado la garrapata y aplicaremos un antiséptico. Como medida de precaución, podemos guardarla en una bolsita o recipiente bien cerrado.

-Durante los días siguientes, si notamos fiebre, cansancio inexplicable, falta de apetito, dolor de cabeza, inflamaciones articulares o molestias musculares, o si vemos una erupción roja, convendrá asistir a consulta médica e indicar al personal sanitario que hemos sufrido una picadura de garrapata.

-Además, será conveniente lavar la ropa que hemos utilizado en el monte con agua caliente, para eliminar cualquier resto de estos peligrosos “bichitos”.

Garrapata mediana junto a una acícula de pino

No se trata de asustar a nadie, pero algunas de las enfermedades que pueden transmitirnos son muy graves, incluso mortales. Así que lo correcto es tomarnos en serio el tema, para disfrutar de la montaña con salud.

Por Kepa Lizarraga, especialista en Medicina del Deporte y colaborador de Forum Sport

 

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