Cómo atar las botas de montaña Cómo atar las botas de montaña

Cómo atar las botas de montaña

En este post vamos a contaros cómo atar las botas de montaña para llevar el calzado bien sujeto y prevenir problemas: conseguir que los pies, calcetines y calzado formen un conjunto bien avenido es necesario si queremos andar con más seguridad y salud.

Si los pies no están bien sujetos, cualquier paso en un terreno con inclinación lateral hará que resbalen dentro del calzado y podamos sufrir un esguince o una caída. Si el terreno es ascendente, será el talón quien sufra rozaduras.

En los tramos en descenso, si el calzado no los sujeta bien, los dedos acabarán chocando contra el interior de la puntera y las uñas sufrirán dolorosas consecuencias.

Por lo tanto, es fundamental atar bien las botas de montaña, pero todo tiene su ciencia: ¿Cómo atar las botas de montaña de la manera adecuada? Te lo contamos.

 

Cómo atar las botas de montaña: el método tradicional

Vamos a proponeros un método, sencillo y razonado.

Con los calcetines adecuados para el calzado que vamos a utilizar, comenzaremos aflojando los cordones e introduciendo el pie.

 

 

A continuación, tensaremos ligeramente desde las puntas de dichos cordones para facilitar el proceso posterior.

 

 

El siguiente punto consiste en apoyar el tacón de la bota sobre el suelo. Solo el tacón, haciendo que el pie se deslice hacia atrás y encaje el talón en su lugar.

 

Cómo atar las botas de montaña

 

Sin levantarlo del suelo y manteniendo la presión del talón hacia atrás, comenzaremos a tensar los cordones. Empezaremos por la parte anterior.

 

 

A medida que lo hacemos, bloquearemos el cordón cada par de ojales para evitar que se destense. E iremos ascendiendo a lo largo del empeine de esa forma.

 

Cómo atar las botas de montaña

 

La tensión deberá ser tal que sujete el pie en su posición. Pero sin sufrir exceso de compresión en ningún punto.

 

 

Llegaremos así hasta la caña de la bota o al final de los ojales, si es calzado bajo. Procurando que no se deslicen los cordones, los ataremos con los nudos que tengamos por costumbre utilizar.

 

Cómo atar las botas de montaña

 

Ese mismo proceso de talonar, tensar y bloquear lo podemos hacer con sistemas de sujeción que no precisen ser atados.

En los tradicionales, el cordón sobrante conviene que no presente lazadas demasiado amplias. Si lo fuesen, podrían enredarse con los ganchos del atado del otro pie y provocar nuestra caída.

Con esa técnica de atado hacemos que esa pequeña holgura que debe haber entre el pie y la bota quede entre la puntera de ésta y los dedos.

Conviene recordar que, durante el uso, los calcetines se van comprimiendo. Y por otro lado, los cordones de atado van cediendo. Por eso conviene volver a tensarlos regularmente, para que los pies no se muevan en exceso dentro del calzado.

 

 

Un momento muy adecuado para hacerlo es cuando vamos a comenzar pendientes fuertes o al inicio de los descensos prolongados.

Esa que proponemos es la forma “normal” de atarse unas botas de monte, pero ya sabemos que no todos los pies son iguales.

Por ello es necesario saber que hay muchas otras alternativas.

 

Atar las botas de montaña si tienes el empeine alto

Algunas personas tienen “empeine” alto o prominente, propenso a ser comprimido por los cordones al cruzar de lado a lado, lo que suele producirles irritaciones, hormigueos o pies fríos.

En estos casos, podemos modificar el método anterior. Lo haremos insertando un nudo plano a mitad del atado. En la zona que nos convenga.

 

Cómo atar las botas de montaña

 

El nudo plano es muy sencillo de hacer y permite unir dos cuerdas del mismo grosor.

 

 

Pero en este caso lo utilizaremos con otra intención: permitir que la tensión de atado por debajo de él sea diferente que la que aplicaremos por encima.

 

Cómo atar las botas de montaña

 

Gracias a este truco, podemos tensar poco los cordones en la parte baja de la bota. Luego, insertar el nudo plano a continuación, justo antes de los ojales o ganchos de la caña de la misma. Y finalmente, atar fuerte el tramo superior.

La diferencia de tensión en ambas zonas no se transmite de una a la otra gracias al nudo.

De esta forma, el empeine no sufrirá compresiones y la caña se ajustará bien, evitando los movimientos no deseados del pie dentro de la bota de montaña.

Por otra parte, hay calzado técnico que nos permite hacer el atado diferenciado por zonas sin utilizar ese nudo. Lo permite gracias a que algunos de sus ganchos o poleas nos ofrecen sistemas de bloqueo. Esto podemos verlo en algunos modelos de Bestard, Lowa o Salewa, por citar tres ejemplos.

 

Cómo atar las botas de montaña

 

Atar las botas de montaña si tienes una inflamación

No acaban aquí las formas de atar que nos pueden ayudar a llevar el calzado bien sujeto pero sin dañar zonas sensibles de los pies.

Imaginemos que sufrimos una inflamación localizada en un punto concreto del empeine. Ya sea por rozamiento, compresión o por alguna herida o deformación que pudiéramos tener de antes.

Los cruces de la cuerda de un lado al otro, según cómo esté diseñado el calzado, o en qué zona se sitúen los ojales, pueden comprimir mucho o poco. Así podemos verlo en el esquemático dibujo de la sección de un pie y su calzado.

 

 

Como se aprecia, escoger un calzado cuyos puntos de atado se sitúen cercanos entre sí, en la parte alta del pie, hará que sus cordajes presionen menos el empeine, al situarse casi de forma tangencial a su zona superior.

Cuando el problema está muy localizado en un punto de dicho empeine podemos recurrir a otro truco.

Podemos saltarnos uno o, incluso, dos de los cruces, tal como se muestra en la figura siguiente, con lo que evitaremos presionar la zona delicada sin perder toda la sujeción del pie.

 

Cómo atar las botas de montaña

 

Cuando el cordón de atado atraviesa totalmente los tejidos que forman la parte superior de la bota, o “upper”, es normal que uno de los cruces se sitúe más bajo o profundo que el otro, en función de que el cordón pase por el ojal desde arriba hacia abajo o a la inversa.

Evidentemente, el cruce que tiene lugar por debajo presiona mucho más el empeine, puesto que al tersar el cordón intentaría trazar una secante al perímetro del pie, tal como se aprecia en la fotografía superior de las deportivas azules.

Pero si cuando toca hacer un cruce por debajo de los ojales, en lugar de ello llevamos el cordón al ojal siguiente por el mismo lado y lo sacamos hacia arriba, reduciremos en gran medida el riesgo de comprimir las delicadas estructuras del empeine.

 

 

Como veis, algo aparentemente tan sencillo como atarse las botas de montaña esconde aspectos técnicos que pueden ayudarnos a evitar rozaduras y compresiones y conseguir el necesario control del calzado sin renunciar a la comodidad.

 

Por Kepa Lizarraga, especialista en Medicina del Deporte y Mikel Lizarraga, Analista físico-químico. Ambos colaboradores de Forum Sport

 

Hablando de botas de montaña, aquí tienes información sobre algunos de los modelos que hemos analizado últimamente:

 

3 comentarios

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  1. La forma correcta de tensar la parte de arriba es pasar el cordón de arriba a abajo por los ganchos, de esta manera el propio cordón se estrangula a si mismo y evita que se afloje al caminar.