La importancia de los detalles en las prendas de montaña (y II)

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En la primera parte de este artículo, fijábamos nuestra atención en cosas como algunas cremalleras, los puños de las prendas o los ajustes que llevan en diferentes zonas. Pero el tema de los detalles en las prendas de montaña es mucho más amplio. Basta con examinar cómo son los bolsillos de algunos forros y chaquetas.

Interior de los bolsillos en las prendas de montaña: ¡cierra la cremallera!

Es probable que no llame nuestra atención, pero si miramos las prendas de montaña por su interior, puede que nos encontremos con que sus bolsillos están confeccionados en tejidos de rejilla, permeables al aire. Su ligereza, menor bulto y otras cualidades hacen que se utilicen con bastante frecuencia. Pero esa malla tiene ventajas e inconvenientes de cara a nuestro confort térmico.

Si la cremallera del bolsillo está abierta y no cerramos su apertura con nuestras manos, el aire frío del exterior se cuela a través de la malla y hace descender la temperatura de nuestro cuerpo. Por otra parte, si llevamos las manos en los bolsillos, el aire caliente del interior de la prenda llega mejor a nuestras manos, por la rejilla, y las reconforta del frío externo. En el caso de que nuestra ropa tenga ese diseño, debemos acordarnos de cerrar las cremalleras de los bolsillos cuando no llevamos las manos dentro.

Vista de un bolsillo con malla y detalle de la misma.

 

Un tejido para cada zona: ¿por qué?

Tejidos diferentes en función de la zona que cubren.

Cambiando de tema, ¿os habéis fijado que algunos anoraks tienen tejidos diferentes en función de la zona del cuerpo que cubren? Lo cierto es que nuestro organismo no tiene la misma temperatura en todas sus partes, y tampoco todas reciben la misma cantidad de viento ni generan la misma cantidad de calor.

Teniendo en cuenta esos detalles, algunas chaquetas, para protegernos del frío, presentan tejidos y acabados exteriores diferenciados. Podemos apreciar entonces que el frente y la espalda pueden estar hechos con tejidos más aislantes que los laterales o zonas bajo las axilas. Con ese diseño se intenta ajustar la capacidad de aislamiento térmico a las necesidades normales de cada región del tronco que cubrimos con esa prenda de montaña.

 

Costuras en las prendas de montaña: planas o reducidas al mínimo

Una de las diferencias de la ropa diseñada para la práctica de actividad física respecto a la de uso común suele ser el especial cuidado que se pone en las costuras. Cuando una persona de complexión normal realiza una maratón o una marcha de montaña de similar longitud va a mover sus brazos y piernas entre 30.000 y 50.000 veces. En cada una de esas ocasiones, es posible que roce con las costuras del bajo del pantalón corto, de la camiseta de tirantes o de manga corta y con cuantas zonas resalten en su vestuario.

Detalles de las costuras del cuello de una camiseta.

 

Si ocurre eso, no es extraño que aparezcan rozaduras, irritaciones e incluso heridas cuando alguna costura resulta ser abultada o estar cosida con hilo duro. Por eso, muchas prendas que pueden estar en contacto directo con nuestra piel (es decir: de la primera o de la segunda capa con que nos vestimos), tienen sus costuras muy bien hechas, planas e incluso reducidas al mínimo, cuando es posible. Especialmente cuando están en zonas de rozamiento o de apoyo, tal como podemos ver en el forro y en el cuello de la camiseta fotografiados. Si nos fijamos, la parte en que se apoyaría el tirante de la mochila en aquél no tiene costura, con lo que su uso es más agradable.

En esta prenda se ha evitado poner costuras en las zonas de apoyo de la mochila.

 

Costuras termoselladas

En la ropa destinada a la denominada “tercera capa”, uno más de los detalles importantes de su confección hace referencia también a las costuras y se encuentra oculto: el sellado de las mismas.

Incluso los tejidos impermeables tienen un punto débil en ellas, puesto que, colándose por los orificios hechos por la aguja de coser, entre las capas de tejidos unidos, o por capilaridad, según de qué material sea el hilo empleado, el agua busca su camino hacia el interior. Y si lo encuentra, la humedad y el frío harán ingrata nuestra excursión.

Para cerrarle el paso, las costuras se protegen mediante diversas técnicas, y una de las más frecuentes es el sellado, que consiste en pegar mediante el calor aportado por aire (termosellado), o con ultrasonidos, una cinta adhesiva sobre las costuras. Podremos apreciar su calidad buscando en la cara interna de las prendas de montaña.

Un sellado de buena calidad cubrirá sobradamente las costuras.

 

En algunos casos, ropa diseñada para el frío, resistente al agua, pero no impermeable, mejora su comportamiento en caso de lluvia ligera reduciendo al mínimo las costuras. Así, en lugar de separar mediante cosidos las celdas que contienen y distribuyen su aislante, a base de pluma o de fibras sintéticas, como el PrimaLoft, lo que se hace es tabicar mediante sellado sin costura, haciendo que la capa exterior y la interior de la prenda se unan sin que sus tejidos sean perforados por agujas ni atravesados por hilos.

Distribución del aislante mediante celdas selladas (izquierda) o cosidas (derecha).

 

Como habéis visto, las prendas de montaña que usamos en nuestras actividades esconden muchos detalles, quizás pequeños, pero realmente importantes para que tu experiencia en la montaña sea óptima.

Por Kepa Lizarraga, especialista en Medicina del Deporte y colaborador de Forum Sport.

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