¿Qué hacer si tengo agujetas?

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Las agujetas o “dolor muscular tardío” son la consecuencia de hacer ejercicios físicos a los que no estamos habituados o a intensidades excesivas para nuestro estado de forma. Un músculo puede tener entre 10.000 y 500.000 fibras y, tras un esfuerzo excesivo, aproximadamente unas 24 horas después de realizarlo, parece que cada una de ellas nos duele al apretar los músculos que han trabajado, o al ponerlos en marcha; cuando empezamos a moverlos.

No se suele sentir dolor en reposo, pero disminuye la capacidad de movimiento, hay rigidez y pérdida de fuerza. De hecho, la musculatura afectada está como tensa o contracturada, y esas malas sensaciones van en aumento hasta el segundo o tercer día y se mantienen alguno más.

Hasta hace algunas décadas se afirmaba que eran cristales de ácido láctico que se formaban, por la intensidad del esfuerzo, entre las fibras musculares, y que durante el reposo iban desapareciendo poco a poco, disueltos o lavados por la circulación sanguínea. Esa teoría es falsa, como se ha podido comprobar con microscopía y otros medios.

Otra posibilidad estudiada es que las contracciones musculares demasiado intensas para músculos desentrenados llegaran a producir pequeñas rupturas en las estructuras de las fibras musculares. Lo cierto es que, después de ejercicios intensos se aprecia un aumento de la presencia en la sangre de sustancias como la mioglobina, la creatin fosfokinasa o la lactodeshidrogenasa (perdón por los nombres) que provienen del interior de las fibras musculares y sólo pueden salir si algo en ellas se rompe.

Uno de los argumentos que apoyan esta idea es el de que las agujetas son más intensas cuando el ejercicio que hacemos se basa en contracciones musculares denominadas excéntricas, como las que se producen al bajar una cuesta.

El motivo es que las tensiones musculares son más bruscas y potentes cuando se hace ese tipo de esfuerzo que cuando el trabajo es concéntrico, como el del pedaleo. La rotura de fibras, membranas y otras estructuras, y la liberación de sustancias de su interior, tiene un efecto inflamatorio que aumenta durante los dos o tres días posteriores al esfuerzo excesivo. Esa pudiera ser la causa del dolor, al irritar las terminaciones nerviosas sensitivas de los músculos.

¿Cómo prevenir las agujetas?

  • Haciendo una vuelta a la actividad suave y progresiva. Sin aumentos bruscos de la cantidad de ejercicio o de su intensidad. Y lo mismo si, a pesar de mantener cierto nivel de ejercicio, vamos a empezar a hacer otro diferente del habitual.
  • Hace unos años se vio también que, si antes de los esfuerzos musculares excéntricos (cuesta abajo, pliométricos), se hacen otros concéntricos, como pedalear, por ejemplo, las agujetas son menos intensas.

¿Qué hacer si tengo agujetas?

  • Antes se recomendaba tomar bicarbonato (el de casa)  diluido en agua, pensando en que el problema era un exceso de ácido láctico que podíamos neutralizar de esa forma, pero no está científicamente demostrada su eficacia.
  • Hay dudas también con la aplicación de frío tras el esfuerzo, o con los estiramientos previos y posteriores a esa sesión excesivamente intensa o larga. Podemos encontrar quien propone utilizar ambas cosas y quien afirma que no funcionan, pero es que en Medicina hay pocas verdades absolutas y lo que a alguien le viene bien, a otra persona le perjudica o no le hace nada.
  • Con el masaje ocurre igual: algunos trabajos indican que pudiera ser eficaz para reducir las molestias, y otros, que no tiene efecto beneficioso.
  • El dolor parece que sí se puede tratar mediante analgésicos como el paracetamol, o antiinflamatorios no esteroideos, como el conocido ibuprofeno, siempre y cuando no tengamos problemas para usarlos. Este último parece que incluso disminuye la pérdida de fuerza que ocurre con las agujetas.
  • El calor húmedo sobre los músculos doloridos, a partir del segundo día, en baño o mediante paños, es otra de las propuestas de algunos autores.
  • Pero el saber popular siempre ha afirmado que “unas agujetas se quitan con otras”. Es decir que, cuando las sentimos, lo que debemos hacer es comenzar a hacer el mismo ejercicio que las ha provocado, ¡pero a intensidad mucho menor!
  • Lo que no tiene discusión es que el mejor tratamiento es la prevención: evitemos pasar del sedentarismo a la actividad haciendo burradas, por exceso de cantidad o de intensidad.

Por Kepa Lizarraga, especialista en Medicina del Deporte y colaborador de Forum Sport.

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One Comment

Regino

Mi consejo es tomar parafetamol antes del ejercicio, y bicarbonato sódico después del ejercicio y volver a la actividad lo antes posible idratandose bien con líquidos.

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