La importancia de los detalles en las prendas de montaña (I)

FacebookTwitter

Cuando decidimos renovar el vestuario para actividades en el medio natural sabemos qué prenda nos hace falta, de qué material queremos que sea y, ¡seguro!, hasta qué precio estamos dispuestos y dispuestas a pagar.

Pero, a la hora de enfrentarnos a las sugerentes estanterías de nuestra tienda Forum Sport, nos puede ocurrir que el contenido nos deslumbre con su colorido y algunos detalles nos pasen desapercibidos. El objetivo de este post es que aprendamos a prestar atención a esos detalles, que tan importantes pueden ser para una experiencia perfecta en la montaña.

Cremalleras: impedir roces

Recuerdo una prenda que, al probármela, podía haber pensado que era defectuosa: se trataba de un forro polar cuya cremallera no acababa centrada bajo la barbilla: el último tramo se inclinaba hacía un lado, acabando a mitad de camino entre el mentón y el cuello.

Bastó con subirla para comprobar que el tirador de la misma, así como sus topes superiores, no me arañaban ni molestaban en la nuez de la garganta, sino que quedaban varios centímetros a su lado, sin apenas tocarme.

Ese detalle es sustituido en algunos casos por un pliegue de tela que, al subir la cremallera a tope, acoge y cubre el tirador y su mecanismo, separándolo de nuestra piel e impidiendo que nos roce.

Puños, mangas y mitones para protegernos del frío

Algo tan usual y aparentemente humilde como el puño de una manga esconde también mucha ciencia: si comparamos el puño de una chaqueta de vestir con el de una de montaña veremos que tienen muchas diferencias, pequeñas pero importantes.

En la de vestir veremos que su puño es holgado, mientras en la de monte será fundamental disponer de algún sistema de ajuste para evitar que entre aire frío. Lo más habitual es que el puño cuente con un elástico incluido, de tal forma que nuestra mano pueda pasar, pero que se ajuste lo suficiente en la muñeca para evitar fugas de calor. Sin embargo, ese método, por sí solo, no es suficientemente versátil.

Por ejemplo, si nos ponemos unos guantes y queremos introducirlos en el puño para que el agua de lluvia no se meta en su interior tras resbalar por la manga, la goma puede quedar excesivamente prieta y comprimir la circulación sanguínea haciendo que las manos se enfríen. Una opción mejor es la de utilizar ajustes con velcro para la empuñadura. Con ellos, podemos adaptar el puño de la chaqueta de montaña o del chubasquero a cualquier situación.

Por otro lado ¿Os habéis fijado en que algunas prendas como forros, chaquetas o chubasqueros, tienen en el extremo inferior de la manga una especie de membrana o diafragma, de tejido suave y elástico, que se acopla directamente a nuestra muñeca cuando la introducimos? Gracias a ese sistema, la prenda queda perfectamente cerrada sin necesidad de ajustar el puño, mejorando su capacidad de aislamiento térmico.

En algunos casos la solución técnica que nos proponen es mejor incluso: ese tejido es una especie de mitón o guante similar a los de bicicleta, con dos orificios. Por el menor sale el dedo pulgar, y por el mayor sus cuatro compañeros. De esa forma, la prenda, además de adaptarse a la mano, cubre parte de su palma y el dorso, protegiéndola del frío, y dejando libres los dedos: es como si tuviéramos medio guante incluido en la prenda.

Eso mismo podemos encontrar, con una confección ingeniosa y más sencilla, en las mangas de algunos forros. Si nos fijamos en las costuras laterales de alguna manga podemos encontrar una especie de ojal longitudinal cerca de su extremo, en uno de los lados. Por lo general, esas mangas parecen quedarnos un poco largas…hasta que vemos el detalle citado y atamos cabos: si sacamos por ese ojal el pulgar, la manga se alarga y nos llega a tapar buena parte de la mano. De nuevo gracias a un detalle, además del brazo, también la mano recibe protección frente al frío.

Tankas para el aislamiento térmico

Siguiendo con algo tan importante como es el aislamiento térmico, centraremos la atención en unos discretos cilindros o bolitas atravesados por cordones o gomas que parecen brotar del interior de la prenda, en su bajo, en la cintura o en el cuello.

Si la chaqueta técnica o el forro que nos ponemos fuera como un saco, con sendas aperturas abajo y arriba, correspondiendo a la cintura y el cuello, el aire del interior, al calentarse con la energía de nuestro cuerpo se volvería más ligero, como en un globo aerostático, y escaparía por el orificio superior, siendo sustituido constantemente por aire frío, que entraría por la parte inferior.

Con el mismo material de fabricación, esas sencillas tankas, mediante cordones o elásticos escondidos en dobleces del tejido, permiten ajustar el bajo de la prenda, entallarla en la cintura y cerrarla en el cuello, reduciendo las fugas de aire y haciendo que su capacidad de aislamiento térmico sea mucho mayor.

Son detalles, y no suelen llamarnos la atención, pero cuando una prenda es buena, con frecuencia es que tiene muchos de ellos escondidos, y su existencia se nota.

En las próximas semanas publicaremos la segunda parte de este artículo donde hablaremos de los bolsillos, de qué material están hechos, de su protección del cierre, el problema de llevarlos abiertos cuando son de tejido de malla… Además descubriremos diferentes opciones de aireación de prendas de montaña, en la espalda, bajo las axilas. Y muchos otros detalles.

Por Kepa Lizarraga, especialista en Medicina del Deporte y colaborador de Forum Sport.

 

FacebookTwitter

One Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Protected with IP Blacklist CloudIP Blacklist Cloud