Cómo vestirse para la montaña en invierno: Las tres capas

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El ser humano es un animal “homeotermoEsto significa que, al margen de la temperatura que le rodee, debe mantener la suya muy próxima a los 37ºC. De ahí la importancia de protegerlos del frío y por eso es importante saber cómo vestirse para la montaña en invierno mediante el concepto de las tres capas.

Algunas de las partes del cuerpo más expuestas como las manos, los pies o las orejas pueden sufrir variaciones muy importantes sin que ello suponga forzosamente perder salud. El que no tolera bien el descenso térmico es el centro del cuerpo (corazón, cerebro, pulmones, hígado, riñones…).

Primera capa: segunda piel

Como vestirse para la montaña, tres capas. Primera capa.

Si comenzamos desde el interior, la primera capa de tejidos es la que estará en contacto directo con nuestra piel.

  • Dado que va pegada literalmente al cuerpo, hay dos cosas que debemos tener en cuenta: Que la confección sea libre de engrosamientos, resaltes o costuras para que no acaben produciéndonos rozaduras.
  • Que los tejidos absorban el sudor que podamos generar para transmitirlo al exterior.

En las prendas de antes, donde dos capas de tejido se unían, se formaba una costura cuyo espesor era como mínimo la suma de ambas telas. Hoy en día ese tipo de uniones o remates se hace mediante costuras planas, evitando dobleces y un mayor grosor que pudiera dar problemas especialmente en las zonas de presión (como los tirantes de las mochilas) o en las de rozamiento (los muslos).

 

El algodón era antiguamente la materia prima con la que se confeccionaban casi todas las prendas de esta capa, pero en la actualidad tenemos mejores opciones.

Desde hace ya tiempo, las prendas interiores o de la primera capa, denominadas “técnicas”, suelen ser fabricadas con fibras artificiales hidrófobas: fibras que repelen los líquidos en lugar de retenerlos.

Jugando con la manera de tejerlas o con su forma (pueden ser de filamentos huecos) este tipo de ropa es capaz de absorber la humedad de la piel y evacuarla al exterior, hacia la siguiente capa o también repartirla sobre una amplia superficie que facilite su secado.

Una de las cosas que sí debemos tener en cuenta al comprar estas prendas es que la talla sea justa. Que la prenda, sin exageraciones, quede bien pegada a la piel para facilitar así el drenaje del sudor.

Para que esto no haga molesto su uso, podemos ver que algunos buenos diseños tienen distintos tipos de fibras en función de la zona del cuerpo, facilitando a su vez los movimientos a pesar de adaptarse a nuestra forma corporal.

Segunda capa: garante del calor

La segunda capa tiene como misión principal la de acumular entre sus fibras la máxima cantidad de aire que sea posible. En ocasiones oiremos decir: “esta prenda da mucho calor”.

No es correcto, la ropa no da calor.Lo que sí hace es conservar el calor que nuestro cuerpo genera y cede.

Es decir, el aire contenido entre las fibras de las prendas se va calentando con el calor corporal y lo que estas prendas deben hacer es conservarlo. Este planteamiento es similar al del plumón de las aves o el pelo hueco de los animales polares: retener el aire templado y formar con él un colchón que nos proteja del frío exterior.

En general, cuanto más gruesa es la prenda mayor abrigo proporciona aunque los excesos tampoco son buenos. Un grosor excesivo puede hacer que sudemos demasiado, convirtiéndose así en una prenda incómoda y, en caso de humedecerse, perderá capacidad aislante.

Por eso, conviene escoger en función de nuestras características además del tipo e intensidad de esfuerzo que realicemos habitualmente.

A estas alturas, seguro que ya te has dado cuenta de que el viento puede ser un gran enemigo de estas prendas. Si las fibras son poco tupidas, especialmente en la cara exterior de la ropa, el viento podrá introducir aire frío entre ellas y expulsará el que habíamos templado. El resultado será aceptable cuando la atmósfera está en calma, pero helador cuando sople.

Para evitarlo, muchas de estas prendas de segunda capa son mejoradas mediante la adición de capas o membranas “cortavientos” en su cara externa.

En cuanto a la talla, comprarla holgada nos permitirá introducir otra camiseta interior debajo o añadir un forro polar más fino si el termómetro es muy severo, pero también hará que nos cueste más calentarnos debido al mayor aire del interior.

Antiguamente se utilizaba la lana para confeccionar los populares forros polares, pero hoy en día sus propiedades han sido ampliamente superadas por ciertas fibras sintéticas como la poliamida, el poliéster o el propileno.

Las nuevas fibras tienen mucha menor absorción del sudor, un secado más rápido y mejor capacidad de aislamiento térmico a igualdad de peso, algo que nos permite abrigarnos igual sin ir tan cargados.

Tercera capa: contra los elementos

Hemos conseguido “negociar” el tacto y el sudor, así como guardar el aire templado que nos aísla, pero aún debemos defendernos de otro elemento: la lluvia.

Ese es el objetivo principal de la tercera capa, aunque también nos defenderá del viento si la segunda no lo hace.

Si no hiciéramos actividad física alguna, cualquier lámina de plástico podría servir para ese fin pero como hablamos de prendas para actividades al aire libre, algunas tan enérgicas como para hacernos sudar más de 1 litro cada hora, queda claro que no nos vale cualquier cosa. En caso contrario, acabaremos mojados por dentro a causa el sudor en lugar de la lluvia.

Las prendas y chubasqueros más actuales para la tercera capa están fabricadas con tejidos impermeables… ¡pero transpirables!

Incorporan membranas termoselladas o adheridas sobre diversos tipos de tejidos, cuyos poros son de un tamaño que impiden la entrada de las gotas de agua pero que, a su vez, permiten también la salida de las moléculas de vapor del sudor.

Además, las chaquetas o los pantalones de ventisca deben tener unos buenos ajustes en el choto o capucha, cuello, cintura y las mangas para así ajustar bien la prenda y evitar la entrada de agua o de aire frío. Mediante gomas o velcros deben permitirnos, por ejemplo, introducir un guante por debajo de la bocamanga si está lloviendo o nevando, para sellar así el interior del mismo.

Todas las cremalleras deben estar protegidas por solapas, mejorando la impermeabilidad y evitando que se queden bloqueadas en caso de nieve o mucho frío. Lo mismo debe ocurrir con los bolsillos si no queremos encontrarlos llenos de agua.

Otro de los detalles importantes a la hora de escoger la tercera capa es que las zonas de roce más frecuente o previsible (hombros, codos o la parte posterior del pantalón) tienen que tener las membranas especialmente protegidas frente al roce y mediante refuerzos.

Cuando el esfuerzo es importante y llueve, las prendas bien diseñadas nos ofrecerán unas cremalleras bajo las axilas para no ir demasiado tapados. Si las abrimos, podremos eliminar el exceso de calor sin que la lluvia nos moje.

Finalmente, al comprar esta capa exterior debemos elegir una talla que pueda servirnos cuando la temperatura externa nos obligue a llevar bastante ropa por debajo, en lugar de llevarla muy ceñida.

Vestirnos para el invierno es cada vez una labor menos compleja gracias a los rápidos avances en diseño, tejidos, fibras y membranas; aunque bien es cierto que la amplia gama de prendas y las características de éstas hace que consultar y recibir asesoramiento por personas expertas, como los especialistas de montaña de Forum Sport, resulte lo más recomendable.

¡No dudes en pasarte por tu tienda Forum Sport más cercana y te ayudaremos a elegir la ropa de montaña que más se ajuste a tus necesidades!

Por: Kepa Lizarraga (Especialista en Medicina del Deporte y colaborador de Forum Sport).

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4 Comments

Sofia

ATENCIÓN. Esto es muy importante para la seguridad de los montañeros.
Quiero hacer una petición sobre las botas de montaña y es que quiten los ganchitos para pasar los cordones, son extremadamente peligrosos.
El otro día se me enganchó el cordón de una bota en el ganchito de la otra y caí a peso muerto, rompiéndome la mandíbula, el codo y una costilla y cuatro puntos en la barbilla. Gracias a que en ese momento iba por una pista y no por otro lugar me podía haber matado. Difundir esto, por favor, es importante, por vuestra seguridad y la de todos. Gracias de antemano

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Germán Salgado

Gracias por toda esta información que de vez en cuando conviene recordar y que por supuesto ha sido y es muy útil

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ESM

Estoy con Sofia en lo de los ganchos de las botas.
Mi hija se rompió la clavícula de esa misma forma.
Gracias

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