La senda de Camille en bicicleta: tres valles, tres ríos, tres refugios

Es una de las zonas más bellas de Pirineos: realizar la senda de Camille en bicicleta supone conocer tres valles, tres ríos y tres refugios distintos. ¿Nos acompañas a descubrir este paraíso?

Los valles son los de Ansó, de Hecho y el valle del Puerto, al que algunos citan como de Aragüés del Puerto.

Los ríos son el Veral, el Aragón Subordán y el Osia, respectivamente. Y los tres refugios son los de Linza, Gabardito y Lizara. ¡Vamos allá!

 

La senda de Camille en bicicleta

Nos encontramos en la Jacetania, la comarca más occidental del Pirineo oscense, entre los puertos de Somport y el navarro de la Piedra de San Martín, quizás la zona más bella de esta cordillera dentro de la provincia aragonesa.

Y es que la naturaleza, generosa de por sí en toda la cordillera, se supera en estos valles. Nos regala una enorme variedad de parajes con espléndidos bosques, roquedos, grandes pastizales de montaña, pequeños lagos (aquí llamados ibones), arrogantes y escarpadas cumbres e innumerables valles labrados durante milenios por los cantarines ríos que de ellas descienden.

 

Senda de Camille en bicicleta

 

Un paraíso para disfrutar de múltiples actividades de ocio, entre las que destacan el montañismo o el esquí de fondo en invierno. Y, por supuesto, el cicloturismo.

Cualquiera de los tres refugios motivo de este post, Linza, Gabardito y Lizara, constituye una idónea base de partida. Escoge tu ruta y enamórate de la aventura de recorrer la senda de Camille en bicicleta

No es sin embargo un lugar demasiado frecuentado por los amantes de las dos ruedas. Quizas se debe a que estos valles no tienen salida por carretera, ni siquiera comunicación entre ellos. Por ello, tendremos que volver sobre nuestros pasos para tomar las carreteras que los unen por los pueblos situados al sur.

Sin embargo, cualquiera de ellos es un lugar de obligada visita.

Por otra parte, se trata de puertos que, salvo en algunas zonas puntuales, no presentan excesivas dificultades para cualquier cicloturista con una mínima preparación. Ello nos permitirá disfrutar plenamente de lo que la naturaleza nos regala.

 

Un poco de historia

Estos lugares han sido habitados desde tiempos inmemoriales, como lo demuestra la multitud de monumentos megalíticos en la que constituye su mayor concentración en todo el Pirineo: solo en la zona conocida como la Corona de los Muertos, en la Selva de Oza, encontramos hasta 120 círculos de piedras de épocas prehistóricas.

 

Una vista de la Selva de Oza.

 

Posteriormente los romanos colonizarían la región y justamente aquí construyeron una de las tres únicas calzadas que cruzaban los Pirineos, concretamente por el valle de Hecho, a través del Puerto de Palo o Summo Pyreneo. Esta calzada, llamada Viam Famosam, unía Benearnum (Béarn en Francia) con Caesaraugusta (Zaragoza), fue usada hasta fechas no demasiado lejanas, formando parte del primitivo Camino de Santiago.

La zona está dando un vuelco a su secular modo de supervivencia, tradicionalmente basado en la ganadería y las explotaciones madereras, actividades venidas a menos en los últimos tiempos, lo que ocasionó un fuerte descenso demográfico durante el siglo pasado.

 

Lo más destacable de la senda de Camille en bicicleta

Aunque en los últimos años el turismo ha hecho acto de presencia con mucha fuerza, el secular aislamiento de esta comarca ha preservado el entorno y la singularidad de los pequeños pueblos que la componen. Podremos pasear entre sus casas de piedra y calles típicas, con el olor a madera quemada en los hogares.

Quizá la localidad más típica sea Ansó, con sus casas provistas de espectaculares y enormes chimeneas troncocónicas y sus estrechas callejas entre las casas, alguna de las cuales apenas alcanza el medio metro de anchura.

 

Ansó es un pueblo que sin duda merece una visita…

 

Y como colofón, un buen yantar disfrutando de la típica gastronomía de la zona, de la que destacaremos las carnes a la brasa, los productos lácteos y, cómo no, las típicas migas, plato simple donde los haya, pero que por aquí lo preparan de forma insuperable.

Por último, destacar de nuevo los majestuosos bosques, como los del parque natural de la Selva de Oza o el hayedo de Zuriza, el único bosque puro de hayas de todo Aragón. No en vano esta zona ha sido el último reducto de los osos pirenaicos antes de su extinción.

 

Senda de Camille en bicicleta

 

Precisamente el último de todos ellos ha dado nombre a una de las rutas montañeras más afamadas del Pirineo: la Senda de Camille, que se realiza en varias jornadas y que utiliza nuestros tres refugios como finales de etapa.

¿Os animáis a seguir los pasos de Camille y a realizar la senda de Camille en bicicleta? Pues ¡comenzamos!

 

Refugio de Linza

 Solo tenemos que seguir el valle hacia el norte desde la localidad de Ansó, de obligada visita si disponemos de tiempo.

 

 

Senda de Camille en bicicleta

 

Aunque superaremos casi 500 m. de desnivel, esta ascensión no presenta ninguna dificultad. La distancia a recorrer es de unos 20 km, lo que hace que la pendiente media sea muy suave. Sin embargo, es del todo recomendable desde el punto de vista paisajístico.

Todo el trayecto discurre por el fondo del cañón labrado por el río Veral. La variedad y belleza del paisaje hacen que no haya un solo minuto de aburrimiento.

La paz es absoluta y el único “tráfico” que vamos a encontrar será el ganado suelto ramoneando por las orillas de la carretera.

 

Senda de Camille en bicicleta

 

La ruta discurre unas veces a derecha y otras a izquierda del cantarín río, a través de un abigarrado y variado arbolado con algunas bordas (caseríos de la zona) y campas aisladas.

Hacia mitad del recorrido entramos en la zona más angosta del valle que se convierte en un espectacular desfiladero, teniendo a la izquierda los impresionantes cortados de la peña de Ezkaurre, con su cima a mil metros, y la sierra de Alano a la derecha, entre rocas y frondosos hayedos.

 

Senda de Camille en bicicleta

 

Y, casi de repente, el terreno se abre antes de llegar al camping de Zuriza, en una zona prácticamente llana en la confluencia de los valles de Linza y Tachera.

Tras rodear dicho camping, solo queda un suave ascenso por terreno abierto, que permite unas magníficas vistas sobre las montañas que nos rodean y unos espléndidos hayedos, antes de llegar al parking y refugio de Linza.

Esta zona es conocida por sus pistas de esquí de fondo y por ser el tradicional punto de acceso a reputadas cumbres, entre las que destaca la Mesa de los Tres Reyes.

 

 

Refugio de Gabardito

Desde la localidad de Hecho, tomamos la carretera HU-V-2132 que sigue hacia el norte el valle del río Aragón Subordán. La ascensión no comienza hasta 7 km. después, ya que en esa distancia apenas ganamos 100 m. de altitud.

 

Senda de Camille en bicicleta

 

Esta suave pendiente nos permitirá disfrutar de toda la belleza que encierra este valle. Pasados 2 km. llegamos a Siresa, última localidad de la ruta, donde tenemos una magnífica vista de su monasterio románico de San Pedro que bien merece una visita.

 

Monasterio de San Pedro de Siresa.

 

Seguimos aguas arriba y después de pasar un pequeño túnel, que se abre en una espléndida vista hacia los rocosos picos que flanquean el valle, tomamos una carretera a la derecha que desciende hacia el río, para cruzarlo por el puente de Santa Ana.

Luego seguimos aguas abajo, en ligero y breve descenso, antes de que, dentro del bosque, la carretera comience a ascender.

 

 

La subida es muy sostenida y de cierta exigencia, por cuanto la pendiente media es del 7,5% en los siguientes 6 km. Bien es verdad que no hallaremos grandes rampas, pero en varias ocasiones estaremos ligeramente por encima del 10%.

En la parte inicial el firme está bastante deteriorado. Sin embargo, mediada la ascensión nos encontraremos con un suelo perfecto a través de un tupido bosque. De este modo, en algunas zonas podremos contemplar las altas cumbres.

En el Km 2, dejamos a la derecha la Borda Bisaltico, hoy convertida en todo un complejo hostelero, camping incluido.

Trazaremos en total hasta 11 herraduras antes de llegar al suave kilómetro final. Finalizamos en el parking de la estación invernal de esquí de fondo.

Y si hay suerte de encontrar abierto el refugio (abre todos los días en verano y en el resto solo fines de semana) ¿qué mejor lugar para tomar un refrigerio y recuperar fuerzas?

 

Senda de Camille en bicicleta

 

Refugio de Lizara

 

Iniciamos la ascensión a la altura del puente que lleva a Jasa, pero nosotros continuamos en dirección norte.

 

Senda de Camille en bicicleta

 

Los 6 km. iniciales, aunque de perfil bastante irregular, no tienen mayor dificultad ya que ninguno alcanza el 5% de pendiente media.

La carretera discurre por el fondo del valle del Osia, con el río a la derecha, mientras vamos viendo las altas cumbres de las sierras de La Estiva y de Gabás, que lo flanquean, si bien aún parecen lejanas.

 

Senda de Camille en bicicleta

 

El Km. 6 tiene una mayor entidad. Cambiamos de ladera y la carretera se empina al entrar en un pinar, en un tramo de 600 m. al 8,5%. Otros 2 km suaves, con la mole rocosa del macizo de Bernera enfrente, donde ya podemos ver que el valle se acaba y deberemos trepar.

Llegamos así al puente de Los Corralones. Aquí cruzamos de nuevo a la otra ladera, para entrar de lleno en el tramo más duro y espectacular de la ascensión.

 

 

Serán 2 km. con una pendiente sostenida cercana al 10%. Trazaremos cuatro herraduras en una zona de rocas, pinos y algunas hayas, con espléndidas vistas a los roquedos. Uno de los lugares más bonitos de los Pirineos: puro espectáculo.

Un pequeño tramo de descanso con ligero descenso incluido y entramos en el kilómetro final; menos duro pero aún más espectacular.

La carretera finaliza en un parking bajo el refugio, situado en una meseta abierta conocida como Llano de Lizara. Desde aquí tendrás unas magníficas vistas de las impresionantes moles rocosas que la circundan.

 

Senda de Camille en bicicleta

 

Solo queda llegar al refugio y comprobar lo bien que entra un choricillo a la brasa, mientras disfrutamos del grandioso panorama sentados al aire libre.

Por Josemi Ochoa, Ander Guaza y Juanto Uribarri colaboradores de la revista Ziklo y de Forum Sport

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