Guía para la montaña con niños: rutas, precauciones…

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Emprender una ruta de montaña con los niños es un excelente plan para las vacaciones o para un fin de semana de buen tiempo, pero antes de colgarse la mochila, hay que organizar y elegir una ruta adaptada para los menores. En esta guía encontraréis algunas claves del senderismo con niños, buscadores de trayectos en la naturaleza de utilidad para viajar con niños y las precauciones básicas para una marcha segura con los más pequeños.

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Lo primero… ¿Cómo elegir la ruta adecuada?

Las escapadas a la montaña con los niños no son una actividad que pueda emprenderse a la ligera. Para tener una grata experiencia durante la excursión con menores, es esencial informarse y planificar con tiempo el trayecto.

El principal aspecto que hay que atender durante la planificación es que la ruta elegida sea apta para la edad de los niños que participarán en ella. Entre otros criterios, hay que valorar la distancia, los desniveles, y la altitud del recorrido.

La ruta de montaña con niños debe adaptarse a la edad del pequeño y conviene comenzar con un recorrido sencillo y estimulante con, por ejemplo, rutas que atraviesen ríos o zonas boscosas que puedan entretener al menor.

Otro consejo es que el ritmo siempre lo debe marcar el más lento, que suele ser el menor. Por tanto, es conveniente hacer una previsión de los horarios y organización de la marcha en función de las capacidades de los pequeños.

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Estimulación, una de las claves

Una vez seleccionada una ruta apta para los niños, el objetivo es hacer el recorrido divertido a los menores. Para muchos adultos el mayor estímulo de la montaña es llegar a la cumbre pero para los pequeños suele ser más importante la aventura y el juego durante la excursión.

El niño en la montaña puede necesitar ser estimulado con imaginación y con narraciones que le hagan comprender el trayecto y una de las claves para lograrlo es elegir un itinerario estimulante, con, por ejemplo, diferentes especies vegetales o paisajes diversos.

Otra buena idea es emprender la ruta con otras familias con hijos o grupos infantiles de edades similares para que compartan sus experiencias y no se centren en la parte negativa de la actividad.

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Buscadores de rutas con niños

Hay que ser consciente de que la experiencia de otros niños es la mejor guía para seleccionar una ruta de montaña apta para los pequeños. Podemos obtener esta información en clubes, asociaciones y otros grupos de montaña de la localidad en la que se desea emprender la marcha aunque a veces organizan sus propios recorridos.

Otra alternativa es consultar los sitios web dedicados a esta actividad, que suelen explicar con numerosos detalles las características de cada trayecto y su adaptabilidad a los pequeños. Aquí os dejamos algunos de los más destacados:

Senderitos está dedicado en exclusiva a recopilar rutas y senderos para emprender con los niños. Dispone de un mapa para seleccionar rutas por provincias que señala, entre otros aspectos, si se pueden recorrer con carrito infantil, la dificultad que tienen, la distancia, la época recomendada o si cuenta con un área recreativa o un lugar adaptado para parar a comer.

WikiRutas incorpora un completo buscador de rutas de montaña que permite segmentar en función del perfil del grupo, en este caso, familias con niños. También se puede elegir la cantidad de kilómetros de la ruta, el desnivel y la dificultad.

WildKids es una comunidad dedicada al senderismo con niños donde además de rutas por las principales cordilleras del país también se puede encontrar consejos, manuales y trucos para actividades de montaña con niños.

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Precauciones para una marcha segura

Los adultos deben elevar al máximo las precauciones cuando deciden emprender una ruta de montaña con niños. Un importante aspecto es que los más pequeños no son capaces de expresar su malestar, y puede ser complicado reconocer si tienen frío, calor o les duelen los oídos; por eso, es conveniente estar muy atentos a las señales del niño (llanto, excesiva tranquilidad, silencio, laxitud).

A continuación os detallamos otros aspectos a considerar para un senderismo seguro con niños:

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Cuidado con el sol. Una excesiva exposición solar entraña un importante riesgo y para evitar quemaduras, los adultos deben proteger a los niños con cremas solares de factor extremo, gorras o sombreros y mangas largas. Asimismo, es importante aprovechar al máximo los trayectos con sombra y no exponerse al sol en las horas en las que provoca más daño (desde las 11:00 a las 15:00 horas).

Altitud máxima. Los expertos recomiendan no subir a altitudes superiores a 3.000 y 4.000 metros con menores de cinco años. Y si se duerme en la montaña, hacerlo siempre por debajo de los 2.500 metros.

Ascenso gradual. Para que los niños se aclimaten bien a la altura los especialistas señalan como adecuada una velocidad de ascenso de 300 metros diarios, cuando la ruta se realiza por encima de los 2.500 metros, y descansar un día completo cada 1.000 metros.

Atención a los síntomas de peligro. Los adultos deben conocer los signos del mal de altura y necesitan identificarlos en los pequeños para prevenir situaciones de riesgo.

Prevención contra el frío. Los niños son más vulnerables que los adultos, sobre todos los que son transportados en mochilas y no generan su propio calor con la actividad. Por eso, se recomienda ir preparado con ropa infantil adecuada para el frío y cubrir la cabeza del pequeño con una gorra, ya que es por donde se produce una mayor pérdida de calor.

 

 

Fuente: Eroski Consumer

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