Consejos para un senderismo seguro con el perro

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Compartir una ruta de montaña junto al animal de compañía más fiel para el ser humano es siempre una opción muy gratificante para los amantes de los animales y también para el propio can. Una actividad muy beneficiosa para ambos, pues además de forjar una estrecha relación entre el dueño y el animal, es toda una estimulación para nuestro fiel acompañante.

Pero no debemos descuidar algunos aspectos a la hora de plantear las rutas de montaña con animales, por lo que aquí van algunos consejos para disfrutar de una ruta de senderismo con toda seguridad.

Antes de iniciar la ruta

El primer consejo a la hora de planificar una ruta con nuestro perro es asegurarse de la legislación de cada enclave natural, ya que hay espacios protegidos en los que no se permite el senderismo con perros y en otros existe una normativa propia que regula el uso de la correa o no permite a los animales alejarse de los senderos marcados.

También es importante tener en cuenta las propias características de la ruta para incluir comida y bebida para el animal de compañía, sobre todo en las rutas más largas, incluso algo de abrigo si la meteorología es muy fría.

Es pertinente también tener consciencia de las limitaciones del propio animal cuando nos enfrentemos a pasos complicados o zonas que puedan ser peligrosas para él, prestando mucha atención y extremando la precaución en estas situaciones.

Asimismo, puede ser de ayuda llevar encima un contacto de un veterinario cercano para que, en caso de accidente grave, podamos atender rápidamente al animal.

Durante la actividad

La montaña es un lugar hermoso, pero a su vez, poco predecible por lo que conviene no descartar posibles desprendimientos de tierras, la aparición de otro animal o de otros senderistas. En la montaña la premisa es clara: el perro debe estar controlado en todo momento.

Tanto si atravesamos entornos en los que hay animales sueltos como si compartimos espacio con ciclistas, el perro debe estar siempre bajo control aunque no se emplee el uso de la correa. Aun así, en ocasiones será de gran ayuda que el perro vaya atado debido a que en cualquier momento se puede producir un encuentro inesperado que asuste a nuestra fiel compañía.

Además, cuando la ruta de senderismo atraviese cancelas o pasos restringidos, es necesario cerrar estas verjas a nuestro paso.

Al finalizar el recorrido

Una de las claves para un senderismo seguro y sin imprevistos es la elección de un calzado adecuado, sobre todo en condiciones adversas o tramos complicados. En el caso de los perros, su calzado son las propias almohadillas por lo que no hay que descuidar esta característica.

Ante esto, cualquier terreno abrasivo, roca afilada o paso difícil puede dañar las almohadillas del animal, por lo que una vez finalizada la ruta es importante revisar las patas del animal en busca de posibles lesiones. Un botiquín básico (gasas, tiritas, yodo desinfectante, etc.) puede ser de utilidad para estos casos y también para el dueño.

Otra opción es adquirir botines de protección para el animal, normalmente de materiales como el neopreno que resisten largas caminatas y mantienen al can a salvo de posibles heridas.

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