Las 7 claves para prevenir accidentes en la montaña

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Los deportes de montaña son actividades físicas que se pueden realizar casi a cualquier edad y que, además, permiten el contacto directo con el entorno natural. La naturaleza nos regala instantáneas y vivencias únicas, pero también es capaz de complicarnos a niveles impensables hasta la ruta más conocida por senderos cercanos. A continuación, os dejamos con algunas claves para la prevención de accidentes de montaña.

En los accidentes más habituales en la montaña, incluso al practicar senderismo, suelen estar implicadas personas inexpertas que, a menudo, no llevan consigo el material adecuado o no conocen sus limitaciones. Como en cualquier práctica deportiva, hay que tener la suficiente capacidad física y técnica para afrontar las rutas.

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En la montaña, el percance más habitual es la desorientación por no conocer el camino, sobre todo cuando la meteorología lo pone complicado. Por este motivo es importante, antes de salir, conocer los senderos o lugares por donde discurrirá la excursión y calcular el tiempo de luz disponible. Aún así, los traumatismos, la deshidratación o el agotamiento son también bastante frecuentes en los accidentes de montaña, por lo que nunca estamos exentos de riesgo.

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Por este motivo, lo mejor es nunca ir solos, no separarse del grupo y, por supuesto, es primordial conocer los primeros auxilios, ya que el tiempo que pasa desde el momento del accidente -o un paro cardíaco- hasta que se practican es de vital importancia para la supervivencia de las víctimas, más aún en un escenario donde la ayuda puede tardar en llegar.

Pero, en ocasiones, los incidentes se producen por falta de preparación previa a la salida, por lo que aquí os dejamos 7 claves que todo deportista de montaña ha de tener en cuenta antes de iniciar una actividad de montaña:


Imagen Texto 21. La planificación de la salida

Saber cuántas personas y cuáles son sus capacidades, cuál será el recorrido y el tiempo de duración que está previsto que dure la salida, teniendo siempre en cuenta a la persona con menos capacidad o experiencia.

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2. El material indispensable

Los mapas de la zona, GPS o brújula, navaja, linterna, teléfono (con batería completa o una de repuesto) y silbato son imprescindibles, así como útiles para la comida y bebida. Además, hay que ser conscientes de la climatología para incluir o excluir material y siempre es importante no olvidar una crema de protección solar.

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3. Las previsiones meteorológicas

En este apartado es necesario no  que conformarse solo con el tiempo de las noticias. Lo conveniente es utilizar los soportes de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y revisar los avisos meteorológicos (Meteoalerta) que aporta todos los fenómenos atmosféricos adversos hasta un plazo máximo de 60 horas y su evolución.

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4. La indumentaria

Al salir a la montaña no solo es importante llevar una mochila cómoda y con la capacidad adecuada (Aquí tenéis las claves para una buena elección). Es imprescindible, más cuando la ruta transcurre por alta montaña, no olvidar gorra o gorro, buff o bufanda, guantes y gafas para protegerse del viento y del sol, además de utilizar botas o calzado apropiado (si es posible, que cubran la zona del tobillo) con calcetines que absorban la humedad (mejor llevar un par de recambio). Para mantener el frío a raya (incluso en verano, dependiendo de la altitud), la premisa es vestirse por capas: la primera con una camiseta transpirable y térmica, ropa de protección -que también puede ser térmica- y un cortaviento impermeable, aunque no está de más llevar una camiseta térmica de repuesto, si el esfuerzo se prevé intenso, y otra capa de abrigo.

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5. La comida

Es necesario llevar tentempiés para recuperar fuerzas, según la intensidad y el recorrido. Lo idóneo es combinar alimentos ricos en hidratos de carbono simples con complejos, con el objetivo de obtener energía y de recuperar parte de las reservas de glucógeno utilizadas, pero que sean de fácil digestión. Algunas opciones son galletas, barritas energéticas, una mezcla de fruta fresca o frutos secos.

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6. La bebida

Es esencial el agua para no deshidratarse, aunque el clima sea frío. Si la salida ocupa un día completo, hay que llevar consigo unos dos litros por persona. El agua, los zumos de frutas diluidos en agua o las bebidas isotónicas -reponen las sales minerales perdidas por el sudor- o energéticas -que aportan energía a la par que hidratan- son una buena opción.

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7. El botiquín

Una persona que practica senderismo debe llevar siempre consigo un botiquín de primeras curas que contenga pinzas, tijeras, guantes, monodosis de suero fisiológico, un producto para desinfectar (como clorhexidina), gasas, esparadrapo, tiritas y venda autoadhesiva. Para casos de esguinces o dolor de cabeza, antiinflamatorios o analgésicos, y cremas para tratar picaduras o mordedura de insectos. La manta isotérmica es otro de los artículos básicos en un botiquín de primeros auxilios, de ayuda para conservar el calor corporal en un ambiente poco agresivo, ya que bajo condiciones de lluvia o frío extremo, es necesario aplicar otras medidas de aislamiento.

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Y, por último, si el tiempo se tuerce, alguien se siente indispuesto o muy agotado, lo mejor es dar media vuelta y volver otro día.

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