Qué hacer ante un accidente en la montaña

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La belleza de la montaña no debe engañarnos: se trata de un entorno que puede volverse muy peligroso, y que pocas veces perdona los errores cometidos. Además, algunas de las prácticas que en ella hacemos son consideradas, con razón, como deportes de riesgo.

Esto hace que el tener un conocimiento de autoprotección se vuelva extremadamente importante. En este artículo  te damos algunos consejos para conseguir evitar riesgos y cómo actuar en caso de accidente.

 

accidente_montana_1En la montaña, la lejanía, la ausencia de medios materiales y la dificultad para contar con la ayuda de personas expertas, hacen que casi cualquier problema de salud se vuelva crítico, para ello es fundamental saber qué hacer si, a pesar de actuar con prudencia, ocurre algún accidente. La regla básica es el PAS (proteger, alertar, socorrer).

Proteger

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En primer lugar, cuando un accidente ocurre hay que procurar que no se agrave o afecte a otras personas. Si es un simple mal paso en una pista amplia, el riesgo se puede controlar fácilmente, pero si se ha producido una caída por un desnivel, habrá que evitar que la persona afectada se deslice y siga cayendo, o que otras puedan hacerlo al intentar ayudarla.

En  otro tipo de situaciones más extremas como, un desprendimiento de piedras o una avalancha, antes de aproximarse hay que asegurarse de que el lugar sea suficientemente seguro o designar a alguien para controlar posibles peligros. Asegurada la zona, en la medida de lo posible, nos aproximaremos a quien precisa nuestra ayuda, veremos qué le ha pasado y cuál es su situación:

¿Está consciente? Para comprobarlo, nos pondremos a su lado y le hablaremos preguntando cómo se encuentra.También podemos tocarle ligeramente para llamar su atención.

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Si nos responde, iremos analizando lo que nos cuenta y lo que podemos apreciar sobre su estado, intentando evitar movimientos innecesarios. Si la persona afectada está inconsciente, debemos comprobar si respira, acercando nuestro oído a su nariz y boca, si no apreciamos que respire, examinaremos la posibilidad de que su propia lengua o algún objeto le bloqueen la vía respiratoria.

Con el mínimo de movimientos posible, debemos poner  su cuerpo boca arriba y preferentemente sobre una superficie dura, con los brazos y las piernas alineados, nos situaremos de rodillas, junto al lado derecho de la víctima.Colocando una de nuestras manos en su frente y otra en el mentón, haremos una ligera extensión del cuello, en un  gesto similar al que hacemos voluntariamente para mirar algo, en un techo o en el cielo.

Con eso evitaremos que la lengua, relajada en una persona inconsciente, caiga hacía atrás y obstruya la vía respiratoria. Movilizar la región cervical, especialmente si podemos apreciar lesiones en la cabeza o el cuello, supone un gran riesgo careciendo de formación o medios, pero si observamos que no respira se deben tomar decisiones difíciles.

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Si esa maniobra denominadafrente – mentón  logra que la persona respire, de nuevo con el mínimo de movimientos que su estado permita, procuraremos colocarle en la llamada “posición lateral de seguridad”. Pero si no respira, y estamos solos, debemos pasar rápidamente al segundo punto del proceso:

Alertar

Incluso antes de iniciar las maniobras de RCP o reanimación cardiopulmonar. Es bien sabido que la cobertura telefónica, en montaña, no alcanza todos los lugares, y que según la “Ley de Murphy”, cuando haga falta, no habrá. El número de emergencias 112 tiene un tratamiento especial. De hecho, si nos fijamos en la pantalla de un móvil, cuando no tiene cobertura puede aparecer un texto citando “excepto emergencias” o “sólo emergencias”.

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Cualquier compañía cuya señal nos llegue, aunque no sea la que tenemos contratada, transmitirá una llamada al 112. Si, a pesar de todo, no llegamos a ningún repetidor de telefonía, tendremos que buscar algún punto desde el que podamos observar alguna carretera importante, localidad o estación de deportes de invierno, para intentar acceder a su zona de cobertura.

Los walkie talkys de libre uso, o los de radioaficionados y aquellos que trabajan en frecuencias asignadas a Protección Civil, también pueden servirnos para comunicar con el exterior y dar la voz de alarma. Logrado el contacto con los servicios de emergencia, con precisión y calma, deberemos informar de quien somos, dónde estamos, qué ha pasado y responder a las preguntas que el personal, entrenado para ello nos hará. Si la situación lo permite, también será importante  fijarnos en las condiciones del lugar, si hay zonas despejadas como para el aterrizaje de un helicóptero, o acceso de vehículos por pista, si hay o no viento, buena climatología, etc.

La presencia en el lugar del accidente de personas con experiencia sanitaria o en emergencias puede facilitar las cosas a quien venga a socorrernos. Por ejemplo, guiando al piloto para el aterrizaje, preparando y balizando un lugar adecuado, o asistiendo y estabilizando a la persona accidentada para cuando llegue la ayuda exterior.

Socorrer

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Evidentemente, si el accidente ocurre en un grupo, desde el primer momento, podremos dedicar nuestros esfuerzos al socorro de la víctima mientras otras personas dan el aviso y preparan el acceso de la ayuda exterior.Si la persona afectada no respiraba, tras el aviso debemos iniciar la RCP.

Sus protocolos van cambiando a medida que los estudios permiten comprobar cuál es la pauta más eficaz y la que más vidas salva. Las recomendaciones consisten en realizar 30 compresiones torácicas, a un ritmo de 100 cada minuto, y hacer a continuación dos insuflaciones de aire, con la maniobra frente – mentón, manteniendo esa pauta hasta lograr que la persona accidentada respire, mientras las fuerzas nos lo permitan o hasta la llegada del socorro.

elegir_mochila_1Cuando la situación no es tan grave, y careciendo de medios, es bueno saber que incluso algo tan básico como tranquilizar a una persona herida y asustada, estar a su lado y reconfortarla es de gran alivio para quien sufre. Proteger del frío, o del exceso de calor, utilizando una manta térmica o nuestras prendas, es otra de las cosas sencillas, pero importantes, que debemos hacer.

Nuestro objetivo principal será salvar la vida de esa persona y evitar que se agraven las lesiones sufridas, o que otras nuevas puedan ponerla en peligro. En cualquier caso, leer este artículo no será suficiente. Debemos realizar periódicamente cursos de formación en Primeros Auxilios. Especialmente si nos gustan los deportes en el medio natural.

Por: Kepa Lizarraga (Especialista en Medicina del Deporte y colaborador de Forum Sport).

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